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Gestión del estrés

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Me quiero porque me quieres: la autoestima en niños

La etapa infantil abarca desde el nacimiento hasta los 9 años aproximadamente, ya desde el vientre materno los bebes perciben con los sentidos y la memoria empieza a funcionar. Sin embargo a partir de los 3 años es cuando los pequeños empiezan su etapa escolar, y la familia y profesores son imprescindibles para comenzar a desarrollar más habilidades, rutinas, y un factor imprescindible: la autoestima y el autoconcepto. 

Durante esta etapa (como en todas) es importante aprender a observar a los niños: sus juegos, dibujos, sus preferencias e intereses, como evolucionan sus habilidades tanto en casa como en el cole, sus pautas de sueño y alimentación… pero por supuesto debemos observar lo que dice el niño de sí mismo y otros, sus reacciones ante sus fracasos y éxitos o cómo juzgan sus esfuerzos y resultados ya que esto estará relacionado con la autoestima y el autoconcepto.

El autoconcepto es la imagen mental que tenemos de nosotros mismos en distintas áreas de la vida (Yo fisicamente, Yo como estudiante, Yo socialmente…) y es posible detectarlo con los mensajes que da el pequeño o sus reacciones. Por otro lado, la autoestima es la valoración positiva o negativa que hacemos del autoconcepto, pudiendo ser por tanto una alta/baja autoestima. Digamos que es “cuanto te quieres y valoras”, ya que es la parte más emocional. Tener alta autoestima no consiste en valorarse positivamente en todas las situaciones, sino de ser objetivo y comprensivo, aceptando el autoconcepto de modo estable sin perjuicio de seguir mejorando.

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Dimensiones del autoconcepto

  • Dimensión afectiva: aquello que tiene que ver con cómo se ve el niño y cómo define sus rasgos de personalidad. ¿Se ve simpátic@, tranquil@, buen@, tímid@, torpe…?
  • Dimensión física: la valoración que hace el niño de su físico. ¿Soy alt@, baj@, guap@, fuerte, fe@…?
  • Dimensión social: ¿Se siente el niño querido por sus iguales y adultos? Esta dimensión incluye el sentido de pertenencia al grupo y las habilidades que considera que tiene para relacionarse y solucionar problemas.
  • Dimensión académica: (Ver SOS exámenes) ¿Cómo se percibe el niño en el ámbito escolar? ¿Cree que será capaz de responder a las exigencias del colegio? ¿Soy buen@ en mates, vago, despistad@, mal estudiante…?
  • Dimensión familiar: la forma en que se ve el niño a sí mismo como parte de su familia y en las relaciones cercanas, que la familia le devuelva un mensaje de buen o mal hij@.

¿Por qué es importante la autoestima?

  • Fundamental para la salud psicológica: la baja autoestima puede predisponer o empeorar algunas dificultades psicológicas como la tristeza o el miedo. Puede suponer un factor clave para que el niño afronte estos momentos de forma sana o simplemente exprese su malestar y pida ayuda, o bien se avergüencen y no gestionen estas emociones, convirtiéndose en algo más complejo. Es importante detectar algunas señales de malestar psicológico del niño a través del cuerpo (ver órgano diana): dolores de tripa constantes, de cabeza, cansancio, sueño alterado…
  • Relación con el rendimiento escolar: ya que los niños dedican muchas horas de su vida al ámbito escolar, poseer una autoestima ajustada en este sentido servirá para que el pequeño no se derrumbe ante las dificultades. Los niños con buenos resultasdos académicos logran mantener una sensación de satisfacción alta, por ello es importante reforzar los intentos y la perseverancia y dar distintas alternativas donde el niño tenga especial habilidad. La actitud de la familia ante los estudios será primordial para el buen aprendizaje del niño, es decir, servir de modelo.
  • Determina la forma en que el niño interpreta el mundo: la autoestima tendrá un papel importante en la forma en que el niño verá las distintas situaciones: un fracaso, una pérdida, un éxito, una disputa familiar, un comentario… En función de como el niño interprete estas situaciones, le afectarán y marcarán su estado emocional (Ej. mamá me ha echado la bronca porque soy un torpe y lo rompo todo).
  • Decisiva en el desarrollo de las habilidades sociales: un niño con autoestima adaptada tendrá los miedos normales a la hora de relacionarse con niños nuevos o con grupos desconocidos, sin embargo, cuando la autoestima no es ajustada aparecerán dificultades más notorias como la negativa, el mutismo selectivo, la incapacidad de integración o incluso la agresividad. Aprender a establecer relaciones y mantenerlas dará un aprendizaje muy valioso al niño, que confiará en sí mismo y en las personas que le rodean.

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Mejorar la autoestima en niños

  • Escucharles de verdad, mirándoles y pidiéndoles opinión en ocasiones, valorándola aunque no se comparta.
  • Reforzar sus logros, pero por encima de todo el esfuerzo y la capacidad de superación.
  • Remarcar el orgullo propio y ajeno.
  • Realizar críticas por los hechos y no por su persona (Ej. Eres un torpe… Cambiarlo por: “Tienes que tener más cuidado con lo que haces”)
  • NUNCA decir “Ya no te quiero” o amenazarles con retirar el afecto.
  • Darles pequeñas responsabilidades y poner límites según la edad.
  • Proponerles metas realistas marcadas por su propio desarrollo y habilidades, no por el grupo o los “mejores”.
  • Ayudarles a enfrentar situaciones que temen dándoles recursos previamente o ensayando.
  • Hacer juegos sobre autoestima y autoconcepto: sopa de letras de mis habilidades, ahorcado de lo que me gusta de mí…

Recuerda tus peores momentos y cómo quererte ha sido un factor que ayuda mucho a levantarse, conocerse ayuda a establecer sueños y límites, y saber que hay otros que te apoyan incondicionalmente da seguridad para pensar y buscar la mejor solución.

Si detectas problemas de autoestima en tu peque y no sabes que hacer puedes contactar conmigo.

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(Curso “Prevención de Drogodependencias en Familia”, Sesión 6: Gestión del ocio y tiempo libre en familia)

Inteligencia emocional

“Thirty reasons why” (Por trece razones): Haciendo ficción de una realidad

“Thirty reasons why” está dando mucho que hablar y después de haber visto la serie, con un poco de enganche he de decir, puedo entender el porqué. Una vez terminada la serie y con un ratito para escribir me apetece contar lo que, como psicóloga, me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar.

(¡Alerta de Spoiler!)

Netflix se ha atrevido a emitir una historia basada en la novela de Jay Asher sobre el acoso escolar, el machismo, las relaciones entre padres e hijos, el suicidio, los trastornos mentales, el problema de las redes sociales, la sexualidad en la adolescencia… todo un repertorio de temas polémicos y actuales sobre los que hace falta hablar sin banalizar ni caer en el esperado “final feliz”, y desde mi punto de vista lo han conseguido. Algunos de los temas principales, aunque queda mucho de lo que hablar son los siguientes:

  1. Sobre el acoso escolar o “bullying”: me pareció de lo más acertado ver dos caras de esta situación, una de ellas es el sutil acoso progresivo que sufre Hannah Baker, la protagonista de la serie, quien con cada cinta nos descubre cómo por activa o por pasiva se va encontrando más aislada, más avergonzada y más desesperada. Vemos como una chica que no parece cumplir el estereotipo de chica acosada (es guapa, lista, con humor y en un principio parece incluso encajar en el instituto) acaba por estar sola, verse en un cúmulo de situaciones violentas, siendo traicionada por amigas y chicos una y otra vez, y todo ello por un instinto que compartimos día a día, intentar encajar y tener apoyo de nuestros iguales. No entrare aquí en la falta de habilidades de comunicación que parece que tiene Hannah ya que no me gustaría que se justificase esta situación de ninguna forma, no la hay. Por otra parte me llamaba la atención ver como en los primeros capítulos se da toda una campaña de prevención del suicidio y la palabra bullying sale de la boca de todos una y otra vez mientras a Tyler Down, el estudiante y fotógrafo del anuario, padece el acoso en su versión más violenta, la segunda cara del acoso. Empujones,  insultos directos, rechazo visible y generalizado parece pasar desapercibido mientras se habla de lo que no se debía o se debía haber hecho por Hannah… yo me preguntaba ¿Nadie ve que este chico está pasando por lo mismo? Y para mi sorpresa aparece en la cinta dando la sensación de que puede merecer ese trato… me sorprendió descubrirme con ese pensamiento brevemente pare luego rectificar, pero si yo lo pensé unos segundos ¿Cómo será en los chicos de un instituto? La propia Hannah promueve que se acose a Tyler para que se sienta como ella se sintió al ser espiada y fotografiada, sin darse cuenta de que éste chico también presenta muchas dificultades, y me hace pensar que será el protagonista de una posible segunda temporada con toda esa rabia y sensación de rechazo constante.
  • ¿Qué se puede hacer? No tenemos la forma de erradicar el bullying desde los castigos o desde la amenaza porque primero, como hemos visto, no todo el acoso son golpes e insultos directos y segundo, el miedo no debe ser una razón para tratar bien a los demás. Las pautas para manejar el acoso no deberían ir dirigidas sólo a que las víctimas sean detectadas, sino que tendrían que ir dirigidas a la educación de pequeños y a los sistemas de prevención tanto para el acosador como el acosado, desde muy pequeños, por más duro que nos parezca. Educar a los hijos con capacidad de Inteligencia Emocional, empatía y compañerismo real son algunas de las herramientas más importantes que tienen los padres. Conocer a los amigos de tu hijo, dedicarle tiempo real a vuestra relación, estar con ellos no es lo mismo que relacionarte con ellos, estar disponible aunque no te lo pidan (incluso te rechacen en ocasiones), no premiar y engrandecer hagan lo que hagan, explicar los errores que cometen y animarles a corregirlos y disculparse, explicar que no hay nada malo en ellos o en los demás que merezca ser castigado de ningún modo… se trata de educar, conocer, comprender y apoyar con firmeza y límites. En cuanto a los centros, admitir que en TODOS los centros educativos puede existir el acoso, ya que al parecer que esto suceda es una vergüenza para los centros, sin embargo mientras niegan o se protege al colegio los chicos sufren la realidad. Proponer métodos de denuncia que no culpabilicen a la víctima o le hagan esconderse son medidas que deberían tomar los centros. Os dejo en enlace al método Kiva, una forma de abordar el acoso desde pequeños y antes de que se produzca.
  1. Sobre los padres. Nada más empezar la serie vemos a unos padres desesperados tras el suicidio de su pequeña, una madre que una y otra vez busca una explicación entre las cosas que ha dejado para entender por que tomo esa decisión de la que no hay marcha atrás… Gracias a los constantes flashbacks que ayudan a mantener el ritmo adictivo de la serie , vemos una relación padres hija que no pasa por buen momento. Los problemas económicos son principales para ellos, dejando de lado los cambios en el comportamiento de su hija, con poca comunicación e incluso llegando a ignorar algunas señales que Hannah da como los cambios en el aspecto, la poca vida social o incluso frases como “no he ido a poesía, y tenemos que mudarnos”. No quiero decir con esto que se puedan prevenir todas las situaciones y que cada vez que un adolescente diga que odia algo implique riesgo de suicidio, pero considero que se ha mortificado a los adolescentes y se les ignora cuando “dramatizan” por norma general. Estos padres, como la mayoría, intentan hacer lo mejor por sus hijos, olvidando que el apoyo y la confianza es lo que recordarán y valorarán el día de mañana. Vemos así como es posible olvidarse del sufrimiento de un adolescente por los problemas “de verdad”, por más absurdo que parezca, ese sufrimiento es muy real para él o ella y ocupa toda su existencia. Por otro lado los padres de Clay Jensen aparecen como muy implicados en su educación en las reuniones  y preguntando si pueden ayudar en algo pero… la realidad es que este chico hace lo que quiere, cuando quiere y sin dar demasiadas explicaciones. Es decir, parece que los padres se implican superficialmente tras la alarma que produce el suicidio, preguntándole constantemente por su relación con Hannah o si sufre acoso, sin embargo emocionalmente permanecen distantes, tanto que su madre acepta el caso como abogada del Instituto. En ningún caso incluyen a los chicos en las dinámicas familiares de forma serie, suponiendo que todo está bien y a los adolescentes no se les entiende”, sin darse cuenta de que como dicen en la serie “no se dan cuenta de que nosotros les vemos”.
  • ¿Qué se puede hacer? Estar en las buenas y malas, pero estar de verdad. Dedicarles desde pequeños tiempo para hablar de “tonterías” que son importantes para ellos, explicar los problemas familiares de forma adaptada a su edad e incluirles en algunas de las decisiones, saber que hace tu hijo y conocerlo, involucrarse en sus gustos hasta donde te permita… ser padres no es fácil pero mantener un apego seguro facilita muchas cuestiones.
  1. Sobre la sexualidad. Me alegró ver como ese tema se presenta de un modo tan acertado. Por suerte no presentan a chicas “locas por el sexo”, presentan la verdad, en la adolescencia hay un gran interés por el sexo, lo pueden llegar a ver casi como un juego, pero les importa. No quieren practicar sexo a cualquier precio y con cualquiera. Quizás no tienen en cuenta algunas consecuencias y se dejan llevar por la presión del grupo pero practicar el sexo es importante para ellas y no “lo quieren en el fondo“ o “no pasa nada si va pedo, seguro que quería“. Dos episodios muy duros en los que se narran la violación de Jessica Davis y Hannah, y que al menos en mi caso me pusieron los pelos de punta y un nudo en la garganta. El modo de tratarlo entre los compañeros no deja de ser un fiel reflejo de lo que por desgracia hay hoy por hoy, vergüenza para la chica violada, culpabilización yen el mejor de los casos puesta en duda de si ocurrió o no, o si quería o no… ¿Le dijiste que no querías? Una frase que me quedo grabada a fuego…mujer-rubia-con-las-manos-atadas_1122-685
  2. Machismo. Constante, claro y tan normalizado que dan ganas de gritar “¡Ya vale j****!”. Desde que se cataloga a Hannah como “fácil” por la foto que se comparte donde se le ve en ropa interior y a Jake solo le cae un leve comentario “eres un asqueroso” hasta la famosa lista de las más bueno raras del instituto en la que aún se cosifica más a Hannah vemos toda una serie de micro-machismos, super-machismos y en general una cultura de sexualización de las chicas donde se ven totalmente despersonalizadas, por parte no sólo de ellos sino también de ellas por las dinámicas sociales que siguen.
  • ¿Qué se puede hacer? En este sentido la educación feminista por la igualdad, el respeto a las mujeres y la clarificación de los límites desde pequeños es fundamental. Desde casa se ha de ver esta actitud de igualdad entre progenitores y hacia afuera, además de no tolerar las actitudes machistas o violentas. Por otra parte la culpabilización de las víctimas es un problema que hemos estado viendo constantemente y más en los últimos años gracias a las redes sociales. La ropa que llevaban, el lugar por el que iban, si iban con alguien o no… son una serie de mensajes que solo protegen al agresor, haciendo sentir a la víctima culpable de su propia tragedia e incluso avergonzada. NADIE y NUNCA se merece ni busca un ataque sexual, es una verdad absoluta y sin discusión, el único que debe perseguirse y avergonzarse es al culpable. Que no existan pruebas para denunciar no implica que el testimonio sea menos verídico o importante, dar este mensaje a la persona afectada puede ayudar mucho más que cualquier denuncia legal.
  1. Relaciones entre ellos. Me encantaría creer que todos se podrían llevar bien y pasarlo en grande pero la realidad aplasta la parte más Disney, y podemos ver que entre los adolescentes se impone la cultura del sálvese quien pueda, donde se admira al que plantea la perfección de cara al escaparate y es un “malote” en la trastienda, siendo el prototipo más claro el de Bryce Walker quien se gana el respeto con dinero, porros, alcohol, puñetazos y sexo. La importancia de cumplir las expectativas y que no se descubra que no son tan buenos les mantiene en constante disonancia entre su conciencia y sentido común y lo que finalmente actúan, siendo un claro ejemplo de esto el de Zach Dempsey, el chico perfecto que precisamente por no dejar de serlo no es capaz de asumir un rechazo o de admitir su responsabilidad.
  2. En cuanto al suicidio solo puedo estar de acuerdo con su guionista, Nic Sheff , quien en vanity Fair dice: “ Cuando hablamos sobre representar el suicidio de la protagonista, me pareció la oportunidad perfecta para mostrar cómo es realmente un suicidio y enfrentar a los espectadores a la realidad de lo que ocurre cuando te tiras desde un edificio en llamas hacia el comienzo de algo mucho, mucho peor”. No creo que con este relato se pretenda demostrar que existen razones para suicidarse, sin embargo que no sea un final esperado, expresa la realidad que hemos visto en los telediarios, para un chico o chica que se encuentra en esa situación las razones sobran, precisamente porque no es el razonamiento el que les lleva a suicidarse sino la necesidad de que pare el sufrimiento y la no comprensión y falta de apoyo para darse cuenta de que podrá mejorar. No en vano en 2014 el suicidio fue la principal causa de muerte no natural en España, por delante de las personas que fallecen por accidente de coche… ¿No parece una buena razón por la que hablar de este tema?

 

Cuando escribo sobre qué se puede hacer, no pretendo dar los consejos o soluciones a un problema tan grande como es el acoso escolar, el machismo o la violencia sexual, ya que hay miles de factores que afectan y no tenemos una fórmula para eliminar estos problemas sociales tan fuertes, pero si al menos queda la idea de lo importante que es la prevención a través de la inteligencia emocional tanto en casa como en el aula será una buena idea que promover. Se ha de entender que la respuesta está en educar a los niños desde pequeños, establecer límites  y políticas en los centros educativos que promuevan la inteligencia emocional y los valores en igualdad, y procurar facilitar las vías de comunicación y la confianza en la familia cuando  los niños van creciendo. A medida que escribo me doy cuenta de todo lo que queda en el tintero como la homosexualidad, el papel de los profesores y la prevención del suicidio tras la tragedia, los problemas de las redes sociales… posiblemente escriba sobre ello más adelante, mientras tanto os recomiendo esta serie que no se queda solo en la típica historia adolescente.

 

 

Imagenes:

<a href=”http://www.freepik.es/fotos-vectores-gratis/persona”>Persona de fotografía creado por Yanalya – Freepik.com</a>

<a href=”http://www.freepik.es/fotos-vectores-gratis/personas”>Personas de fotografía creado por Freestockcenter – Freepik.com</a>

Acúfenos

Un tratamiento a través del entrenamiento cognitivo: ¿Pueden beneficiarse las personas con acúfenos?

La aparición de un acúfeno supone un cambio importante en la vida de la persona, y el comienzo de una búsqueda de tratamiento para eliminarlo, y aquí es donde la mayor parte de las personas con acúfenos encuentran el primer problema. En ese primer momento de preocupación y dificultades emocionales, consultar al médico puede suponer recibir una información negativa con una conclusión difícil de digerir: “no tiene cura, tienes que acostumbrarte”.

Hoy por hoy, si bien no hay una cura definitiva para eliminar todos los acúfenos, ya que se trata de un síntoma que no tiene un único origen, si existen diversas alternativas para tratar de disminuir su percepción, alterar sus posibles causas o lograr que la persona deje de percibirlo a pesar de su existencia.

En esta entrada hablaré de una de estas alternativas de tratamiento que puede ayudar a algunas personas a verse menos afectadas por el mismo en el día a día y disminuir su percepción. Se trata del entrenamiento cognitivo a través del ordenador o el móvil, una serie de ejercicios mentales específicos para las personas con acúfenos subjetivos de origen neural.

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¿Un entrenamiento cognitivo para el tratamiento de acúfenos?

La idea de que el acúfeno sólo tenía su origen en un daño en el oído de forma externa ha ido cambiando hacia una explicación más completa en la que participa el sistema nervioso central (es decir, cerebro, médula espinal…). Al empezar a tener en cuenta esto, se comienza a hablar del acúfeno como “un fenómeno psico-sensorial que se experimenta en la corteza auditiva”, es decir, un sonido que es analizado y procesado por el cerebro a pesar de su origen o por algún daño externo. Por ejemplo, el dolor es otro fenómeno que no tiene sentido sin que el cerebro lo procese, es decir, la experiencia del dolor solo existe en el cerebro, aunque el daño externo sea real.

El 70% de los pacientes con acúfenos expresa dificultades en concentración, siendo la consecuencia más compleja y más común en las personas con acúfenos. Por otra parte, según los estudios se han encontrado dificultades en la memoria de trabajo, atención y control atencional y en la velocidad de procesamiento, lo que puede implicar un cambio en el funcionamiento cognitivo (mental) de la persona, provocando cambios en la percepción del acúfeno y en el procesamiento del mismo.

Siguiendo esta línea, el tratamiento cognitivo del acúfeno tiene como objetivo restaurar estas capacidades en la persona, de forma que ésta sea capaz de controlar mejor su funcionamiento y lograr así una adaptación e inhibición de la percepción del acúfeno. Es decir, lo que se propone es entrenar a la persona en el manejo de las capacidades mentales de tal forma que tenga más control en el procesamiento, análisis y percepción  del acúfeno. Digamos que el acúfeno es una lesión, y entre otros tratamientos para revertir la lesión, vamos a intentar rehabilitar el cerebro como si fuera un músculo de modo que sea capaz de “inhibir” cada vez más la señal del acúfeno.

¿Qué es un entrenamiento cognitivo?

Se trata de un conjunto de ejercicios prácticos cuyo fin es hacer que la persona movilice estrategias para mantener y mejorar las capacidades cognitivas (mentales). Los entrenamientos cognitivos constan de distintos ejercicios para estimular las funciones como memoria, atención, organización, planificación, control de impulsos…

¿Qué capacidades o habilidades son importantes?

Según los estudios que se han realizado para entender que funciones cognitivas están más alteradas y empeoran la calidad de vida de las personas, hay 3 funciones básicas que trabajar:

  • Atención: la atención es un foco que permite que lo que nos rodea pase a la consciencia , es decir, decide que es más importante y le da prioridad por medio de la concentración para procesarlo más profundamente, además controla otros procesos como el aprendizaje o el razonamiento. Por ejemplo, cuando entramos en una habitación con un olor especial, al cabo de un rato dejamos de olerlo ya que no se trata de algo que requiera recursos, sin embargo, si en la habitación huele a gas, no sólo no dejamos de olerlo sino que nos sensibilizamos y buscamos el origen porque lo asociamos al peligro. En relación al acúfeno no se tratará por tanto de entrenar la atención como forma de distracción sino como una capacidad, la de seleccionar aquello a lo que prestamos atención, sobre lo que reaccionamos dándole importancia, de éste modo también mejorarán otras capacidades más complejas y por supuesto la percepción del acúfeno, dedicándole menos “recursos mentales” cada vez.
  • Memoria de trabajo: es una forma de memoria a corto plazo que nos ayuda, no solo a recordar los datos, sino a trabajar con ello mentalmente. Sin esta capacidad seríamos incapaces de leer una frase larga entendiéndola porque al final no recordaríamos nada. Tampoco seríamos capaces de recordar un teléfono o de aprender a leer ni tan siquiera. Por tanto es una capacidad que nos ayuda a realizar tareas complejas como la comprensión del lenguaje, la lectura, el aprendizaje o el razonamiento. Esta capacidad resulta imprescindible para manejar la información que nos llega y para la toma de decisiones. Si una persona con acúfenos intenta recordar lo que se le está explicando, pero a la vez intenta atender al acúfeno y se encuentra con cierta ansiedad le resultará mucho más difícil procesar esa información y se sentirá excesivamente fatigada y confundida, y tomará decisiones drásticas por miedo (Ej. Cuando se está en una reunión y se acaba con cierta molestia en el oído y cansado). Es por ello que se ha de entrenar para lograr mejorar una capacidad que te ayudará a comprender mejor la información y que el acúfeno no sea algo tan incapacitante en el día a día, disminuyendo su percepción de peligro.
  • Control inhibitorio: la capacidad que tenemos las personas para controlar o “parar” respuestas automáticas o impulsivas, utilizando para ello el razonamiento y la atención. Es la capacidad de ignorar lo que no es importante para hacer una tarea conscientemente. Por ejemplo, cuando estamos viendo el televisor la inhibición hace que no estemos todo el rato distrayéndonos con lo que nos rodea. Esta capacidad se relaciona con aprender a cambiar la respuesta automática que es atender al acúfeno y reaccionar con otra más consciente y difícil que es cambiar el foco de atención y no hacer nada (comprobar o pensar sobre él) para continuar con la tarea que tengamos entre manos.

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Recomendaciones: ¿Qué puedo hacer y cómo?

  1. En primer lugar este tipo de tratamiento no servirá de mucho si la persona se encuentra en un estado de ansiedad muy elevado, con mucha falta de sueño o en un momento depresivo. En ese momento se ha de buscar la ayuda de un profesional especializado para manejar la respuesta emocional básica. Parece una tarea difícil pero no hablo de que el acúfeno deje de ser molesto sino de que deje de ser “peligroso” para la personsa, si es tu caso te recomiendo que contactes y veamos si el tratamiento psicológico previo es recomendable en tu caso. 
  2. Este tratamiento puede ayudar a manejarse mejor e incluso disminuir la percepción del acúfeno pero para ello se ha de hacer el entrenamiento de forma seria y constante, sin prisas, y planteándoselo como una ayuda más, no única y en la que la persona tendrá que hacer esfuerzo activo para aplicar en el día a día el entrenamiento. No esperes que el acúfeno desaparezca de pronto en una semana, se trata de ir poco a poco y siendo tú quien lo aplique en el día a día.
  3. El “Brain Fitness Program” (enlace pinchando) desarrollado por Posit Science, es un programa de entrenamiento que se ha aplicado en personas con acúfenos, comprobando según sus estudios que puede provocar cambios en la atención, la memoria y la percepción del tinnitus. Un entrenamiento completo será de 8 semanas, practicando aproximadamente 1 hora al día, 5 días a la semana. El principal problema de este entrenamiento es que está en ingles por lo que para aquellos afortunados que lo manejen puede ser muy útil. Se trata de una aplicación de pago de unos 8-14 dólares al mes, lo cual no supone un gasto inalcanzable teniendo en cuenta que será durante unos 2 meses aproximadamente.
  1. Otra forma de entrenamiento más alcanzable para cualquier persona será buscar aplicaciones en castellano y gratuitas en las que podáis escoger las habilidades a practicar y hacerlo al menos una 1 hora al día, 5 veces por semana, durante 8 semanas, con aquellas funciones que hemos ido comentando, os dejo algunas sugerencias:
  • Algunas Apps de entrenamiento mental genérico: brain train, cuibrain, entrenador de cerebro, unobrain.
  • Apps concretas para atención: Juego de carreras, sudoku, golpear al topo (hit the mole), Snake, golf clash, angry birds, turning.
  • Página de entrenamiento mental genérico: http://www.cognifit.com
  • Página de entrenamiento mental genérico: http://www.lumosity.com
  1. Además de estas aplicaciones en el día a día se pueden realizar actividades que ayuden en este entrenamiento, os dejo algunos de los ejercicios que planteo en consulta para practicar estas capacidades:
  • Salir a un entorno natural y permanecer en silencio 5 minutos con los ojos cerrados, alternando la atención en distintos sonidos e imaginando de donde provienen y que son.
  • Mientras caminas por la calle préstale atención a los sonidos que te rodean y ves variando tu atención hacia los de menor volumen.
  • Escuchar la radio o la tele y dar un golpecito sobre la mesa cada vez que se escuche una determinada palabra, como por ejemplo “las”.
  • El mismo ejercicio mientras se escucha una conversación entre varias personas.
  • Mientras escucha la radio o la televisión, el sujeto debe contar mentalmente el número de veces que oye una determinada palabra como: “por” o “así”
  • Mientras ves la televisión/radio/canción/conversación prestar atención a la palabra “aunque” y dar un golpecito cada vez que aparece, a continuación prestar atención a la palabra “para” y dar una palmada, de nuevo prestar atención a la palabra “aunque” y así sucesivamente (aunque-para-aunque-para…)
  • En lugar de dar un golpe memorizar el número de veces que sale cada una
  • Jugar al ajedrez o damas, jugar a torre tambaleante, jugar a mikado, hacer laberintos.
  • Sumar matrículas por la calle, intentar aprender números de teléfono importantes, listas de la compra mentales, intentar recordar datos cotidianos durante el día.
  • tocar un instrumento, hacer un puzzle, jugar a juego de cartas de velocidad (lograr la suma el primero), leer en otro idioma, ver la tele con subtitulos en español y el audio en otro idioma.

Esta serie de ejercicios pueden ser divertidos y sencillos de hacer, incluso podéis invitar a participar con vosotros a algún familiar en el entrenamiento de manera que os sintáis más apoyados y os puedan ayudar a ser constantes. Como he dicho anteriormente se trata de un entrenamiento que llevar a cabo junto a otros cambios importantes (ejercicio, hábitos de vida, cambios en ritmo de trabajo…) o junto a otros tratamientos (fisioterapia, enriquecimiento sensorial, psicología…) ya que no perjudica a ninguno de estos. Como sabemos el acúfeno tiene distintas áreas asociadas y el mejor tratamiento será el que mejore todas ellas (física, neurológica, auditiva, psicológica…).

Para saber más puedes encontrarme en:

Facebook: Cinthya González-Psicóloga

E-mail: cinthyagongar@gmail.com       

Tfn: 695 81 12 32

Referencias:

  • Kallogjeri, D., Piccirillo, J., Spitznagel, E., Hale, A., Nicklaus, J., Mei Hardin, F., Shimony, J., Coalson, R. & Shchlaggar, B. (2017) Cognitive training for adults with bothersome tinnitus. A randomized clinical trial. Otolaryngology-Head & Neck Surgery.
  • Curet, C. & Roitman, D. (2016) Tinnitus: evaluación y manejo. Revista Médica Clínica Las Condes.
  • Krings, J., Wineland, A., Kallogjeri, D., et al (2016) A Novel Treatment for Tinnitus and Tinnitus-Related Cognitive Difficulties Using Computer-Based Cognitive Training and D-Cycloserine. Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

Imágenes: www.shutterstock.com

Acúfenos

La evaluación psicológica en la Unidad de Acúfenos

Hay quien viene a la consulta de psicología totalmente dispuesto a empezar un tratamiento y comprendiendo la necesidad que surge en su caso de incluir la perspectiva psicológica en su mejora de calidad de vida, sin embargo, no es lo habitual. Lo que si es habitual es quien viene con miedos, sin comprender muy bien el porque de esas preguntas, con cierto enfado porque “no está inventándose nada”, es decir, en la gran mayoría de los casos no se comprende esta primera parte de evaluación psicológica y se produce cierto rechazo a la misma.

Como regla general se llevan a cabo 2 sesiones de evaluación y una tercera donde el psicólogo explica a la persona lo que ha observado y lo que se llama “Hipótesis explicativa” junto a un plan de tratamiento.

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A continuación explicaré que es lo que evaluamos desde el servicio de psicología, ya que nos proponemos llevar a cabo una evaluación lo más integral posible, sin perder de vista que el foco de atención es el paciente que tenemos delante con sus dificultades y sus peculiaridades, siendo nuestro objetivo mejorar su calidad de vida y salud.

Para ello evaluamos desde dos perspectivas:

  1. Previamente a la aparición del acúfeno o empeoramiento del estado:

Es importante hacer un análisis de quien es la persona que tenemos delante, no sólo como una persona con acúfenos sino como algo integral, como era antes y cómo ha cambiado, que ha podido desencadenar el malestar, cuales son los recursos personales… Es por ello que se exploran distintos aspectos previos a las dificultades:

Breve repaso de antecedentes: Conocer algunos detalles de la crianza de la persona y el ambiente familiar o situaciones vitales difíciles, resulta muy útil para comprender algunos patrones de afrontamiento en el presente o esquemas que rigen en ocasiones la vida de la persona. Entender de dónde viene la persona y las experiencias importantes de su vida ayuda a comprender quien es entre otros aspectos.

Situaciones vitales estresantes vividas previamente y en el último año: se trata de entender el contexto de la persona, su nivel de bienestar o calidad de vida previo y comprender la situación.

Rasgos de personalidad: tendencia a interpretar la información, a gestionar su vida y emociones, a relacionarse con los demás, preferencias en cuanto al ocio, estilo de comunicación…

Estilos de afrontamiento: estilo evitativo, solución de problemas inmediata, tendencia a la supresión cognitiva o emocional, búsqueda de apoyo frente a los problemas… Existen muchas formas de afrontar las dificultades y la rigidez de éstas puede conducir a encontrarse desvalido frente al acúfeno, al no ser capaz de afrontarlo del mismo modo.

Otras patologías psicológicas que haya presentado, trabajo y gestión del estrés antes de la aparición del acúfeno, relaciones sociales y grupo de apoyo, otras enfermedades psicosomáticas (contracturas, bruxismo, colon irritable, dolor crónico…), nivel sociocultural, estilo de vida, actividades que realizaba anteriormente…

            2. Una vez aparece el acúfeno o empeora el estado:

Se valora la situación actual del paciente en general, no quedándonos sólo en el malestar sino en el conjunto de procesos, estrategias, sintomatología…

  • A nivel cognitivo, es decir, a nivel de procesos mentales y productos de la mente: como interpreta la persona su situación y el acúfeno, tendencias y deterioros a nivel atencional y/o memorísticos, creencias que tiene la persona acerca de sus propios procesos mentales y su funcionamiento… es decir, el psicólogo indaga acerca de que piensa el paciente y se aplican algunas pruebas en éste sentido, desde cuestionarios hasta pruebas atencionales y de memoria.
  • A nivel emocional y fisiológico: se evalúa la sintomatología de ansiedad, depresión, irritabilidad o insomnio y como se manifiestan en el cuerpo de la persona (tensión muscular, tensión arterial, aceleración del pulso o la respiración, dolor de cabeza…). Se empieza a explicar cómo se relacionan las emociones, pensamientos y el cuerpo de modo que la persona empieza a comprender en que sentido deberán ir los cambios.
  •  A nivel de comportamiento: es la parte más visible, es decir, que hace la persona o deja de hacer, cómo se comporta… pero existe toda una serie de cambios en el comportamiento a los que no se les presta atención. El psicólogo pregunta acerca de si hay reducción de actividades agradables, indagará si se producen por miedo irracional o por ánimo depresivo, que conductas de evitación activas o pasivas lleva a cabo, cómo cambia el comportamiento más sutilmente (apretar las mandíbulas, encogerse de hombros, cambiar el gesto al detectar algo que se considera negativo…) ya que estarán muy relacionados con el resto de sistemas.
  • Estrategias de regulación emocional: ¿Cómo gestiona esta persona el malestar ahora y en el pasado? Existen diversas estrategias, todas pretenden regular el estado emocional pero unas son adaptativas y otras no: expresión de malestar, reestructuración cognitiva, supresión, rumiación, solución de problemas… Será importante conocer cómo la persona gestiona sus emociones, procesos mentales y situaciones.
  • Contexto: se preguntará a la persona por su situación actual, que valores son importantes, ocio, amigos, familia… etc. De este modo veremos cómo adaptar la terapia y ejercicios a la persona concreta.

 

Acudir a una primera consulta psicológica puede provocar cierto estrés o incomodidad, sin embargo, poder preguntar y comprobar que existen razones para entrar puede ayudar a algunas personas. Una de las tareas del psicólogo consiste en explicar su papel en ciertos momentos y que lo comprendais, por lo que os animo a preguntar acerca del papel del psicólogo y de cómo trabaja habitualmente.

En cuanto al contenido de las evaluaciones éstas pueden variar dependiendo del terapeuta y de la persona, por lo que no se debe tomar lo anterior como una norma fija de aspectos que preguntarán todos los psicólogos en una primera consulta. Se debe entender que según el paciente, el psicólogo y el momento, la evaluación puede variar tanto en contenido como en duración u orden.

Para más información y contacto: 

Teléfono: 695 81 12 32

Facebook: Cinthya González-Psicóloga 

Email: cinthyagongar@gmail.com

 

Acúfenos

¿Un psicólogo en la Unidad de Acúfenos?

A pesar de que no estéis familiarizados con éste término, os aseguro que todos vosotros sabéis de lo que estamos hablando ya que prácticamente todos hemos tenido acúfenos al menos una vez en la vida durante unos segundos. Acúfenos son esos sonidos que escuchamos a veces sin que exista un estímulo externo, por ejemplo al salir de un lugar ruidoso o con muchas personas hablando alto. Son tan comunes que hay incluso algunas supersticiones en torno a ellos: “Si te pitan los oídos es que están hablando de ti”. Pues bien, a continuación veremos cómo éste fenómeno puede llegar a incapacitar a una persona desde una perspectiva psicológica.

Quien tiene acúfenos o tinnitus los describe como un sonido en los oídos o en un sólo oído, similar a un timbre o silbido, aunque en algunos casos puede ser como un zumbido, un pitido… La ciencia ha definido los acúfenos como la percepción de sonidos en ausencia de estimulación auditiva o eléctrica, y se han clasificado tradicionalmente en objetivos (derivados de una actividad biológica interna) o subjetivos (derivados de una actividad neuronal anormal).

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Desde un punto de vista psicológico podríamos añadir una clasificación más, según la vivencia que tiene la persona del acúfeno: inocuo, molesto o incapacitante. La estadística nos dice que un 80% de las personas que informan de tener acúfenos constantes los definen como inocuos o algo molestos, sin embargo un 5% aproximadamente de éstas personas se encuentran gravemente incapacitadas a causa del acúfeno, ya que informan de problemas de ansiedad, depresión, insomnio… Veamos como la psicología explica el proceso de incapacitación de un acúfeno.

  • ¿Qué los causa?

Existen algunas causas conocidas, el acúfeno no es una enfermedad como tal, sino que se considera un síntoma. Los factores precipitantes conocidos pueden ser algunos fármacos denominados “ototóxicos” que pueden provocar acúfenos a algunas personas, una lesión o infección en el oído, la exposición a sonidos con alto volumen (también se le llama el “mal del músico”), enfermedad de Menière, tumores cerebrales…entre otros. Es por esto que cuando aparecen los acúfenos se debe acudir al especialista para descartar cualquier enfermedad grave que los provoque. Sin embargo, es muy habitual que se desarrolle el acúfeno sin una causa médica objetivable ni tras un acontecimiento directo, en estos casos la persona de pronto se ve sorprendida por un sonido que no cesa.

Una pregunta más útil una vez que aparece el acúfeno y se descarta lo orgánico es ¿qué lo mantiene? Lo cierto es que cómo decía, todos hemos tenido alguna vez acúfenos, incluso cuando escuchas el sonido del corazón al latir, se le denomina acúfeno, entonces…

  • ¿Por qué para algunas personas el acúfeno es tan incapacitante?

Veamos qué factores son los que intervendrían desde un punto de vista psicológico en un proceso prototípico de aparición del acúfeno al que no se adapta la persona:

Cuando aparece una actividad neural relacionada con el acúfeno, y la persona lo detecta, puede encontrarse en un estado emocional de ansiedad, estrés, tristeza o quizás sea una persona normalmente nerviosa, con tendencia a controlar o a preocuparse fácilmente, por lo que la aparición de éste sonido extraño es otra amenaza más, que no puede hacer desaparecer.

  • Primera reacción (Ver entrada): aparece una primera reacción emocional de sorpresa, con cierta activación (inquietud motriz, aceleración del pulso, sensación de nerviosismo, respiración acelerada…) llamaremos a esta la respuesta automática de estrés.
  • Valoración: se valora éste estímulo como amenazante, aunque en un primer momento se piense conscientemente “Bueno, ya se pasará”. El cuerpo y la mente ya se ponen alerta ante este cambio, ya que se considera que los recursos propios para afrontarlo son insuficientes. Ésta sensación de amenaza y descontrol aumenta a medida que los médicos dicen no encontrar una causa orgánica.

Como buen guardián del bienestar lo vigila de cerca, comprueba si ha aumentado de volumen, si sigue ahí, sus características, se lo cuenta a los familiares y médicos y nadie le ofrece una solución, por lo que esta persona se cansa, se frustra, se enfada…

  • Atención, monitoreo e interpretación: (Mira esta entrada) la atención es como un foco, se puede dirigir más o menos donde se quiere, de modo que donde se apunta se distingue con más intensidad y lo de alrededor se va difuminando. Cuando el acúfeno se va convirtiendo en amenaza, se desvían parte de los recursos de nuestra atención a la señal de amenaza y de éste modo se observa, se comprueba, y se magnifica el acúfeno, se le dedican recursos que por desgracia no son ilimitados. Parece lógico que si atiendes al acúfeno constantemente cueste estar concentrado o relajado, si buscas el acúfeno, lo más probable es que lo encuentres y que cada vez sea algo diferente, por lo que la interpretación de esta señal se va haciendo más amenazante y negativa, siendo un estímulo que desencadena emociones negativas.

El acúfeno se convierte en el centro de su vida, comienza a hacerse preguntas incómodas (¿Y si no se pasa?, ¿Y si empeora?, ¿Tendré que estar toda la vida así? ¿Será que me pasa algo realmente malo?) que le provocan emociones cada vez más difíciles de controlar.

  • Pensamientos negativos: según la persona serán de un modo u otro, pero lo habitual es que sean catastróficos (Esto es lo peor que me ha pasado, es insoportable) o muy pesimistas, que no tengan respuestas (¿Y si…?) o que sean totalitarios (Nunca se me pasará, siempre voy a estar mal…)
  • Creencias: la personalidad y las experiencias de cada uno tienen mucha importancia, tanto en el posible origen como mantenimiento del acúfeno; determinan en parte cómo se afronta la amenaza y cuáles son las creencias acerca de la misma (Debo intentar controlar el acúfeno, no controlarlo es peligroso, algo malo está sucediendo y no lo encuentran…)

Éstas emociones alimentan el miedo a que empeore la situación, y abandona actividades que antes le gustaban, evita otras actividades “por si acaso”, empieza a utilizar otros sonidos más fuertes para taparlo… Ahora el acúfeno lo ocupa todo, y cada día la ansiedad se hace más fuerte (claro, no desaparece el maldito silbido), su irritabilidad, la tristeza y el desazón, hacen que ya no quiera hacer tantas cosas como antes, además cuesta dormir (¿Cómo dormir con un sonido constante?) y en el trabajo no se puede concentrar como antes, su atención se dispersa con facilidad. Se producen todos los síntomas y la persona se ve incapacitada en todas las áreas de su vida por el acúfeno.

  • Comportamientos disfuncionales: la evitación de actividades por miedo, las conductas de seguridad (poner música en ciertos momentos, llevar siempre cascos…), el abandono de actividades gratificantes o el uso de sustancias perjudiciales para calmar los nervios. Estos comportamientos hacen que la emoción desagradable aumente y todas las consecuencias que hemos descrito anteriormente vayan a peor, de modo que la persona cada vez tendrá más miedo al acúfeno y tendrá la sensación de que toda la culpa es del mismo.

Así es como un acúfeno se convierte en incapacitante y genera consecuencias como trastornos emocionales, insomnio o problemas de deterioro cognitivo (memoria, concentración, toma de decisiones…). No es cuestión de un día, es un proceso lento en el que la persona no se da cuenta de que está entrando, ya que quizás siempre ha lidiado así con sus problemas y dificultades, y éstas desaparecían o las podía soportar, pero el acúfeno es incontrolable y lo considera insoportable, por más que se intenta cambiar, más agotador llega a ser.

  • ¿Dónde interviene el psicólogo?

El psicólogo puede intervenir sobre el propio acúfeno, sobre las consecuencias del mismo o sobre los mecanismos que lo mantienen y provocan los síntomas.

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  1. Una intervención sobre el acúfeno es la Terapia de Reentrenamiento del Acúfeno, basada en el Modelo de Jastreboff. En ésta el objetivo es lograr eliminar el significado negativo de la señal y que la persona llegue a habituarse. La habituación es un proceso muy común en nuestro día a día, nos habituamos a los sonidos de coches, del tic tac del reloj o al sonido de nuestra propia respiración, esto es lo que se procura llevar a cabo mediante ésta terapia.
  2. Para intervenir sobre las consecuencias del acúfeno se suele utilizar la terapia de tipo farmacológico pautada por un psiquiatra. En el caso del psicólogo se puede intervenir sobre la ansiedad o la depresión si está interfiriendo directamente en un tratamiento médico, sin necesidad de tratar el acúfeno. Ésta terapia está dirigida a los síntomas del acúfeno únicamente.
  3. Por último, las intervenciones cognitivas sobre los mecanismos, trabajan con distintas técnicas que se han visto validadas empíricamente para lograr que la persona aprenda a manejar sus procesos cognitivos y estados emocionales. Se procura flexibilizar la forma de afrontamiento ante el estrés y por supuesto ante acúfeno, a detectar cómo los pensamientos provocan cambios emocionales y corporales que influyen en su acúfeno, y finalmente comprender cómo ha llegado a los niveles de interferencia y lograr mejorarlos. Ésta terapia no se dedica exclusivamente al acúfeno, sino al proceso que hemos visto anteriormente, de modo que se logra que la persona pueda utilizar lo aprendido durante la terapia en otras áreas de su vida, aprendiendo al fin y al cabo a regular de una forma adaptativa sus emociones y cogniciones, llevando a cabo un afrontamiento más flexible de distintas situaciones.
  • Recomendaciones.

En primer lugar acudir al médico de cabecera y al especialista para descartar causas orgánicas y asegurarse de que no hay una enfermedad grave. Se ha comprobado que el mejor tratamiento es conjunto entre los distintos profesionales que sean necesarios (según el caso) en conjunto, como el otorrinolaringólogo, fisioterapeuta, psicólogo, psiquiatra, audiólogo y nutricionista.

Aprende alguna de las técnicas de relajación que existen, la que mejor se adapte a ti, puede ser la respiración diafragmática, la meditación, mindfullnes, relajación de Jacobson… hay mucha variedad de técnicas. Es importante lograr manejar las emociones negativas a nivel fisiológico cuando resultan molestas ya que tienen mucho que ver con el empeoramiento del acúfeno y con las dificultades para afrontar el día a día.

Busca información en las asociaciones de personas con acúfenos, ellos podrán ayudarte para que lo comprendas mejor y compartas experiencias con otras personas.

 

Si tienes la sensación de que no puedes sólo y necesitas una guía o tratamiento, contacta conmigo: 

Cinthya González psicóloga (Madrid).

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Acúfenos·Sin categoría

Atención y Acúfenos.

A pesar de que en la actualidad aún existe mucha incertidumbre con respecto a los mecanismos neurobiológicos que subyacen al tinnitus, cada vez aumenta la evidencia neurofisiológica y el acuerdo entre los investigadores y profesionales de que existen una serie alteraciones en el funcionamiento del sistema auditivo a nivel central. Siguiendo estas evidencias, se ha encontrado que existe una alteración de la capacidad de manejo atencional en las personas con acúfenos, pero primero:

¿Qué es la atención?

La atención es un proceso a través del cual podemos dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio, los más relevantes, o bien sobre las acciones que consideramos más adecuadas, es decir, es un estado de observación y de alerta que nos permite tomar conciencia de lo que ocurre en nuestro entorno o en nosotros mismos.ç

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Acúfenos y atención

En relación a las personas con acúfenos, la gran mayoría informan de que “no escuchan” el acúfeno en momentos en los que están más entretenidos con amigos o con la familia, trabajando, concentrados… es decir, parece que el acúfeno se “olvida” mientras todos los recursos atencionales se dirigen a otras actividades que requieren de ésta. Se ha investigado por tanto en torno a la capacidad de las personas con y sin acúfenos de dirigir su atención y comprobar si existen diferencias.

Un estudio

Según un estudio de 2014 de la Universidad Católica de Louvain, se encontró que las personas que informaban de tinnitus no tenían dificultades de atención por sí misma, sino que tenían dificultades para dirigir la atención a aquellos estímulos que se les exigía, si no tenían la suficiente intensidad, o presentaban dificultades para inhibir algunas respuestas automáticas que damos las personas frente a las respuestas que se exigían. Esto además no se explicaba por el nivel de ansiedad, depresión o por la sintomatología de insomnio de los participantes, sino que parecía que las personas con acúfenos presentaban un rendimiento menor al resto.

Implicaciones

Esto implica que además de otros procesos de los que hablaremos en nuestra página, la atención ejecutiva, es decir, la controlada por el prefrontal (de arriba a abajo) tiene un importante papel en la capacidad de mejora de la calidad de vida de las personas con tinnitus, y por tanto, es susceptible de entrenamiento por parte de los profesionales de la psicología.

Mantener esta perspectiva científica, que implica la innovación en las terapias cognitivas y auditivas, con técnicas dirigidas a mejorar la autonomía y bienestar de las personas con acúfenos es el objetivo.

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150 palabras

PSICOLOGÍA EN 150 PALABRAS: Modelado

Nos referimos al Modelado como una forma de aprendizaje común en los seres vivos por la que se aprenden conductas mediante la observación de un modelo. Bandura fue quien describió este proceso tras llevar a cabo sus experimentos con el muñeco Bobo: en estos experimentos grabaron a una estudiante golpeando al muñeco mientras gritaba “¡Estúpido!”, a continuación les enseñaron la grabación a unos niños de guardería, y les dejaron jugar con el mismo muñeco; lo que descubrieron fue que los niños repetían el comportamiento de la persona del vídeo. Definieron de esta forma los 4 procesos que componían este aprendizaje: atención a los rasgos significativos del comportamiento del “modelo”, retención o recuerdo de estas conductas, reproducción de las acciones y motivación para repetir el comportamiento según las consecuencias.

Partiendo de esta forma de aprendizaje, se llevan a cabo estos  4 procesos como una técnica muy útil en terapia para adultos y niños, cuando se ha de enseñar, por ejemplo, habilidades sociales, afrontamiento de situaciones temidas o comportamientos adecuados.

 

Sin categoría

Estrés Postraumático,el terror y el dolor que no abandonan.

El concepto del trauma es diferente desde distintas ramas o vertientes, sin embargo una de las más integradoras que he encontrado es la que da Pau Pérez:

“Una experiencia que constituye una amenaza para la integridad física o psicológica de la persona, asociada a viviencias de caos y confusión durante el hecho, fragmentación del recuerdo, absurdidad, horror, ambivalencia o desconcierto. Con un carácter inanerrable, incontable, incomprensible para los demás. Que quiebra una o más de las asunciones básicas del ser humano y muy especialmente las creencias de invulnerabilidad y control de la propia vida o de confianza en otros o en lo predecible del mundo.Que cuestiona los esquemas del yo y del yo frente al mundo.

En esta entrada quiero hacer hincapié en situaciones como la vivida en la masacre de París, el pasado 13 de Noviembre y como es el estrés postraumático en una situación como ésta. Es importante decir que no todo el mundo desarrolla este trastorno, se pueden aplicar diversos criterios para diagnosticarlo, tras 6 meses al menos. Esta será una descripción cercana de algunos síntomas que caracterízan al Trastorno por Estrés Postraumático.

Tal y como digo en la definición de trauma, ocurre un atentado, que amenaza la integridad física de una persona y amenaza todas sus creencias del mundo, de las personas e incluso de su propio yo. El mundo se ha tambaleado y le han hecho sentir un horror más allá de lo que puede explicar, el terror le ha tocado hasta lo más hondo.

bc0b41dc179bcb9cfbae004d64deb03c_LLa sensación de miedo se le ha grabado en el cuerpo, que quizás se encuentre en una tensión constante, alerta, vigilando… quizás un ruido inesperado le haga reaccionar con pánico o tal vez un golpe repentino en la calle le haga reaccionar con un gran susto. No se puede juzgar, no se puede evitar y no se puede borrar, quizás aún no.

Las personas no parecen lo que antes fueron, parece que ya no siente el mismo aprecio por ellos, no logra conectar ¿Cómo conectar? ¿Cómo volver a confiar? No han vivido aquello, no lo comprenden, quizás le juzguen en silencio… no puede compartir un dolor que ni tan siquiera puede expresar. No logra sentir como antes, sus emociones ya no son iguales. Los culpables lo hicieron con intención, eso lo hace peor, se cuestiona, busca una explicación, no hay lógica, y eso es peor… ¿Por qué tantas muertes, por qué allí, no sintieron remordimientos? No se confía en nadie, la humanidad es malvada, no ven nada más, aún no.

Con una pequeña señal ahí está de nuevo, un detalle de la calle o de la tele, un olor, un sonido, pesadillas… se revive igual, pánico, el cuerpo responde y de nuevo se reviven las emociones ¿Cómo olvidar si no se deja de sentir? Se anhela esa no sensación, la distancia, el dejar de sentir puede aliviar. Pero dejar de sentir es difícil… se intenta evitar, evitará lugares, conversaciones, personas, sensaciones, imágenes, olores. Evitar ayuda en ese momento, pero es muy costoso; cuando no evita es peor, surgen esos recuerdos, esas emociones y son tan difíciles de controlar….no se puede controlar, quizás aún no.

A veces se recuerda, y se siente culpa ¿Cómo explicarlo? ¿Se avergüenza de vivir en lugar de otro? Todos dirán que no debe sentirse culpable, es afortunado de vivir y haber logrado escapar. Es humano, casi todos se sienten culpables de omisión en el socorro. No puedes soslayarlo: se
examina, pasa revista a sus recuerdos, esperando encontrarlos todos, y que ninguno se haya enmascarado ni disfrazado; no, no encuentras transgresiones abiertas, es una sensación, no se puede quitar, aún no.

El trabajo, la vida normal, las obligaciones… ¡Cómo ayudan a olvidar, a normalizar, a dejar atrás! A algunos les funciona, a otros no. Lo dejarán a un lado para no pensar más, duele demasiado pensar, sentir, recordar. Lo dejan atrás y miran adelante, al trabajo a la normalidad, a la vida. Ahora es lo que le funciona, lo que le ayuda, no hay otra. ¿Quién quiere dañarse tras tanto daño?

Estos son síntomas de estrés postraumático, no son los únicos, sólo algunos. La actuación psicológica en un primer momento puede prevenir estos síntomas en gran parte, sin embargo habrá personas que desarrollarán sintomatología postraumática y que necesitarán una terapia psicológica e incluso farmacológica. Son heridas hondas que tan solo en un espacio seguro, sin juzgar y sin miedo se podrá tratar, es uno de los tratamientos más complejos, sin embargo, es posible lograr la elaboración de ese trauma con ayuda y sin prisa.