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Gestión del estrés

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Acúfenos

Un tratamiento a través del entrenamiento cognitivo: ¿Pueden beneficiarse las personas con acúfenos?

La aparición de un acúfeno supone un cambio importante en la vida de la persona, y el comienzo de una búsqueda de tratamiento para eliminarlo, y aquí es donde la mayor parte de las personas con acúfenos encuentran el primer problema. En ese primer momento de preocupación y dificultades emocionales, consultar al médico puede suponer recibir una información negativa con una conclusión difícil de digerir: “no tiene cura, tienes que acostumbrarte”.

Hoy por hoy, si bien no hay una cura definitiva para eliminar todos los acúfenos, ya que se trata de un síntoma que no tiene un único origen, si existen diversas alternativas para tratar de disminuir su percepción, alterar sus posibles causas o lograr que la persona deje de percibirlo a pesar de su existencia.

En esta entrada hablaré de una de estas alternativas de tratamiento que puede ayudar a algunas personas a verse menos afectadas por el mismo en el día a día y disminuir su percepción. Se trata del entrenamiento cognitivo a través del ordenador o el móvil, una serie de ejercicios mentales específicos para las personas con acúfenos subjetivos de origen neural.

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¿Un entrenamiento cognitivo para el tratamiento de acúfenos?

La idea de que el acúfeno sólo tenía su origen en un daño en el oído de forma externa ha ido cambiando hacia una explicación más completa en la que participa el sistema nervioso central (es decir, cerebro, médula espinal…). Al empezar a tener en cuenta esto, se comienza a hablar del acúfeno como “un fenómeno psico-sensorial que se experimenta en la corteza auditiva”, es decir, un sonido que es analizado y procesado por el cerebro a pesar de su origen o por algún daño externo. Por ejemplo, el dolor es otro fenómeno que no tiene sentido sin que el cerebro lo procese, es decir, la experiencia del dolor solo existe en el cerebro, aunque el daño externo sea real.

El 70% de los pacientes con acúfenos expresa dificultades en concentración, siendo la consecuencia más compleja y más común en las personas con acúfenos. Por otra parte, según los estudios se han encontrado dificultades en la memoria de trabajo, atención y control atencional y en la velocidad de procesamiento, lo que puede implicar un cambio en el funcionamiento cognitivo (mental) de la persona, provocando cambios en la percepción del acúfeno y en el procesamiento del mismo.

Siguiendo esta línea, el tratamiento cognitivo del acúfeno tiene como objetivo restaurar estas capacidades en la persona, de forma que ésta sea capaz de controlar mejor su funcionamiento y lograr así una adaptación e inhibición de la percepción del acúfeno. Es decir, lo que se propone es entrenar a la persona en el manejo de las capacidades mentales de tal forma que tenga más control en el procesamiento, análisis y percepción  del acúfeno. Digamos que el acúfeno es una lesión, y entre otros tratamientos para revertir la lesión, vamos a intentar rehabilitar el cerebro como si fuera un músculo de modo que sea capaz de “inhibir” cada vez más la señal del acúfeno.

¿Qué es un entrenamiento cognitivo?

Se trata de un conjunto de ejercicios prácticos cuyo fin es hacer que la persona movilice estrategias para mantener y mejorar las capacidades cognitivas (mentales). Los entrenamientos cognitivos constan de distintos ejercicios para estimular las funciones como memoria, atención, organización, planificación, control de impulsos…

¿Qué capacidades o habilidades son importantes?

Según los estudios que se han realizado para entender que funciones cognitivas están más alteradas y empeoran la calidad de vida de las personas, hay 3 funciones básicas que trabajar:

  • Atención: la atención es un foco que permite que lo que nos rodea pase a la consciencia , es decir, decide que es más importante y le da prioridad por medio de la concentración para procesarlo más profundamente, además controla otros procesos como el aprendizaje o el razonamiento. Por ejemplo, cuando entramos en una habitación con un olor especial, al cabo de un rato dejamos de olerlo ya que no se trata de algo que requiera recursos, sin embargo, si en la habitación huele a gas, no sólo no dejamos de olerlo sino que nos sensibilizamos y buscamos el origen porque lo asociamos al peligro. En relación al acúfeno no se tratará por tanto de entrenar la atención como forma de distracción sino como una capacidad, la de seleccionar aquello a lo que prestamos atención, sobre lo que reaccionamos dándole importancia, de éste modo también mejorarán otras capacidades más complejas y por supuesto la percepción del acúfeno, dedicándole menos “recursos mentales” cada vez.
  • Memoria de trabajo: es una forma de memoria a corto plazo que nos ayuda, no solo a recordar los datos, sino a trabajar con ello mentalmente. Sin esta capacidad seríamos incapaces de leer una frase larga entendiéndola porque al final no recordaríamos nada. Tampoco seríamos capaces de recordar un teléfono o de aprender a leer ni tan siquiera. Por tanto es una capacidad que nos ayuda a realizar tareas complejas como la comprensión del lenguaje, la lectura, el aprendizaje o el razonamiento. Esta capacidad resulta imprescindible para manejar la información que nos llega y para la toma de decisiones. Si una persona con acúfenos intenta recordar lo que se le está explicando, pero a la vez intenta atender al acúfeno y se encuentra con cierta ansiedad le resultará mucho más difícil procesar esa información y se sentirá excesivamente fatigada y confundida, y tomará decisiones drásticas por miedo (Ej. Cuando se está en una reunión y se acaba con cierta molestia en el oído y cansado). Es por ello que se ha de entrenar para lograr mejorar una capacidad que te ayudará a comprender mejor la información y que el acúfeno no sea algo tan incapacitante en el día a día, disminuyendo su percepción de peligro.
  • Control inhibitorio: la capacidad que tenemos las personas para controlar o “parar” respuestas automáticas o impulsivas, utilizando para ello el razonamiento y la atención. Es la capacidad de ignorar lo que no es importante para hacer una tarea conscientemente. Por ejemplo, cuando estamos viendo el televisor la inhibición hace que no estemos todo el rato distrayéndonos con lo que nos rodea. Esta capacidad se relaciona con aprender a cambiar la respuesta automática que es atender al acúfeno y reaccionar con otra más consciente y difícil que es cambiar el foco de atención y no hacer nada (comprobar o pensar sobre él) para continuar con la tarea que tengamos entre manos.

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Recomendaciones: ¿Qué puedo hacer y cómo?

  1. En primer lugar este tipo de tratamiento no servirá de mucho si la persona se encuentra en un estado de ansiedad muy elevado, con mucha falta de sueño o en un momento depresivo. En ese momento se ha de buscar la ayuda de un profesional especializado para manejar la respuesta emocional básica. Parece una tarea difícil pero no hablo de que el acúfeno deje de ser molesto sino de que deje de ser “peligroso” para la personsa, si es tu caso te recomiendo que contactes y veamos si el tratamiento psicológico previo es recomendable en tu caso. 
  2. Este tratamiento puede ayudar a manejarse mejor e incluso disminuir la percepción del acúfeno pero para ello se ha de hacer el entrenamiento de forma seria y constante, sin prisas, y planteándoselo como una ayuda más, no única y en la que la persona tendrá que hacer esfuerzo activo para aplicar en el día a día el entrenamiento. No esperes que el acúfeno desaparezca de pronto en una semana, se trata de ir poco a poco y siendo tú quien lo aplique en el día a día.
  3. El “Brain Fitness Program” (enlace pinchando) desarrollado por Posit Science, es un programa de entrenamiento que se ha aplicado en personas con acúfenos, comprobando según sus estudios que puede provocar cambios en la atención, la memoria y la percepción del tinnitus. Un entrenamiento completo será de 8 semanas, practicando aproximadamente 1 hora al día, 5 días a la semana. El principal problema de este entrenamiento es que está en ingles por lo que para aquellos afortunados que lo manejen puede ser muy útil. Se trata de una aplicación de pago de unos 8-14 dólares al mes, lo cual no supone un gasto inalcanzable teniendo en cuenta que será durante unos 2 meses aproximadamente.
  1. Otra forma de entrenamiento más alcanzable para cualquier persona será buscar aplicaciones en castellano y gratuitas en las que podáis escoger las habilidades a practicar y hacerlo al menos una 1 hora al día, 5 veces por semana, durante 8 semanas, con aquellas funciones que hemos ido comentando, os dejo algunas sugerencias:
  • Algunas Apps de entrenamiento mental genérico: brain train, cuibrain, entrenador de cerebro, unobrain.
  • Apps concretas para atención: Juego de carreras, sudoku, golpear al topo (hit the mole), Snake, golf clash, angry birds, turning.
  • Página de entrenamiento mental genérico: http://www.cognifit.com
  • Página de entrenamiento mental genérico: http://www.lumosity.com
  1. Además de estas aplicaciones en el día a día se pueden realizar actividades que ayuden en este entrenamiento, os dejo algunos de los ejercicios que planteo en consulta para practicar estas capacidades:
  • Salir a un entorno natural y permanecer en silencio 5 minutos con los ojos cerrados, alternando la atención en distintos sonidos e imaginando de donde provienen y que son.
  • Mientras caminas por la calle préstale atención a los sonidos que te rodean y ves variando tu atención hacia los de menor volumen.
  • Escuchar la radio o la tele y dar un golpecito sobre la mesa cada vez que se escuche una determinada palabra, como por ejemplo “las”.
  • El mismo ejercicio mientras se escucha una conversación entre varias personas.
  • Mientras escucha la radio o la televisión, el sujeto debe contar mentalmente el número de veces que oye una determinada palabra como: “por” o “así”
  • Mientras ves la televisión/radio/canción/conversación prestar atención a la palabra “aunque” y dar un golpecito cada vez que aparece, a continuación prestar atención a la palabra “para” y dar una palmada, de nuevo prestar atención a la palabra “aunque” y así sucesivamente (aunque-para-aunque-para…)
  • En lugar de dar un golpe memorizar el número de veces que sale cada una
  • Jugar al ajedrez o damas, jugar a torre tambaleante, jugar a mikado, hacer laberintos.
  • Sumar matrículas por la calle, intentar aprender números de teléfono importantes, listas de la compra mentales, intentar recordar datos cotidianos durante el día.
  • tocar un instrumento, hacer un puzzle, jugar a juego de cartas de velocidad (lograr la suma el primero), leer en otro idioma, ver la tele con subtitulos en español y el audio en otro idioma.

Esta serie de ejercicios pueden ser divertidos y sencillos de hacer, incluso podéis invitar a participar con vosotros a algún familiar en el entrenamiento de manera que os sintáis más apoyados y os puedan ayudar a ser constantes. Como he dicho anteriormente se trata de un entrenamiento que llevar a cabo junto a otros cambios importantes (ejercicio, hábitos de vida, cambios en ritmo de trabajo…) o junto a otros tratamientos (fisioterapia, enriquecimiento sensorial, psicología…) ya que no perjudica a ninguno de estos. Como sabemos el acúfeno tiene distintas áreas asociadas y el mejor tratamiento será el que mejore todas ellas (física, neurológica, auditiva, psicológica…).

Para saber más puedes encontrarme en:

Facebook: Cinthya González-Psicóloga

E-mail: cinthyagongar@gmail.com       

Tfn: 695 81 12 32

Referencias:

  • Kallogjeri, D., Piccirillo, J., Spitznagel, E., Hale, A., Nicklaus, J., Mei Hardin, F., Shimony, J., Coalson, R. & Shchlaggar, B. (2017) Cognitive training for adults with bothersome tinnitus. A randomized clinical trial. Otolaryngology-Head & Neck Surgery.
  • Curet, C. & Roitman, D. (2016) Tinnitus: evaluación y manejo. Revista Médica Clínica Las Condes.
  • Krings, J., Wineland, A., Kallogjeri, D., et al (2016) A Novel Treatment for Tinnitus and Tinnitus-Related Cognitive Difficulties Using Computer-Based Cognitive Training and D-Cycloserine. Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

Imágenes: www.shutterstock.com

Acúfenos

¿Un psicólogo en la Unidad de Acúfenos?

A pesar de que no estéis familiarizados con éste término, os aseguro que todos vosotros sabéis de lo que estamos hablando ya que prácticamente todos hemos tenido acúfenos al menos una vez en la vida durante unos segundos. Acúfenos son esos sonidos que escuchamos a veces sin que exista un estímulo externo, por ejemplo al salir de un lugar ruidoso o con muchas personas hablando alto. Son tan comunes que hay incluso algunas supersticiones en torno a ellos: “Si te pitan los oídos es que están hablando de ti”. Pues bien, a continuación veremos cómo éste fenómeno puede llegar a incapacitar a una persona desde una perspectiva psicológica.

Quien tiene acúfenos o tinnitus los describe como un sonido en los oídos o en un sólo oído, similar a un timbre o silbido, aunque en algunos casos puede ser como un zumbido, un pitido… La ciencia ha definido los acúfenos como la percepción de sonidos en ausencia de estimulación auditiva o eléctrica, y se han clasificado tradicionalmente en objetivos (derivados de una actividad biológica interna) o subjetivos (derivados de una actividad neuronal anormal).

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Desde un punto de vista psicológico podríamos añadir una clasificación más, según la vivencia que tiene la persona del acúfeno: inocuo, molesto o incapacitante. La estadística nos dice que un 80% de las personas que informan de tener acúfenos constantes los definen como inocuos o algo molestos, sin embargo un 5% aproximadamente de éstas personas se encuentran gravemente incapacitadas a causa del acúfeno, ya que informan de problemas de ansiedad, depresión, insomnio… Veamos como la psicología explica el proceso de incapacitación de un acúfeno.

  • ¿Qué los causa?

Existen algunas causas conocidas, el acúfeno no es una enfermedad como tal, sino que se considera un síntoma. Los factores precipitantes conocidos pueden ser algunos fármacos denominados “ototóxicos” que pueden provocar acúfenos a algunas personas, una lesión o infección en el oído, la exposición a sonidos con alto volumen (también se le llama el “mal del músico”), enfermedad de Menière, tumores cerebrales…entre otros. Es por esto que cuando aparecen los acúfenos se debe acudir al especialista para descartar cualquier enfermedad grave que los provoque. Sin embargo, es muy habitual que se desarrolle el acúfeno sin una causa médica objetivable ni tras un acontecimiento directo, en estos casos la persona de pronto se ve sorprendida por un sonido que no cesa.

Una pregunta más útil una vez que aparece el acúfeno y se descarta lo orgánico es ¿qué lo mantiene? Lo cierto es que cómo decía, todos hemos tenido alguna vez acúfenos, incluso cuando escuchas el sonido del corazón al latir, se le denomina acúfeno, entonces…

  • ¿Por qué para algunas personas el acúfeno es tan incapacitante?

Veamos qué factores son los que intervendrían desde un punto de vista psicológico en un proceso prototípico de aparición del acúfeno al que no se adapta la persona:

Cuando aparece una actividad neural relacionada con el acúfeno, y la persona lo detecta, puede encontrarse en un estado emocional de ansiedad, estrés, tristeza o quizás sea una persona normalmente nerviosa, con tendencia a controlar o a preocuparse fácilmente, por lo que la aparición de éste sonido extraño es otra amenaza más, que no puede hacer desaparecer.

  • Primera reacción (Ver entrada): aparece una primera reacción emocional de sorpresa, con cierta activación (inquietud motriz, aceleración del pulso, sensación de nerviosismo, respiración acelerada…) llamaremos a esta la respuesta automática de estrés.
  • Valoración: se valora éste estímulo como amenazante, aunque en un primer momento se piense conscientemente “Bueno, ya se pasará”. El cuerpo y la mente ya se ponen alerta ante este cambio, ya que se considera que los recursos propios para afrontarlo son insuficientes. Ésta sensación de amenaza y descontrol aumenta a medida que los médicos dicen no encontrar una causa orgánica.

Como buen guardián del bienestar lo vigila de cerca, comprueba si ha aumentado de volumen, si sigue ahí, sus características, se lo cuenta a los familiares y médicos y nadie le ofrece una solución, por lo que esta persona se cansa, se frustra, se enfada…

  • Atención, monitoreo e interpretación: (Mira esta entrada) la atención es como un foco, se puede dirigir más o menos donde se quiere, de modo que donde se apunta se distingue con más intensidad y lo de alrededor se va difuminando. Cuando el acúfeno se va convirtiendo en amenaza, se desvían parte de los recursos de nuestra atención a la señal de amenaza y de éste modo se observa, se comprueba, y se magnifica el acúfeno, se le dedican recursos que por desgracia no son ilimitados. Parece lógico que si atiendes al acúfeno constantemente cueste estar concentrado o relajado, si buscas el acúfeno, lo más probable es que lo encuentres y que cada vez sea algo diferente, por lo que la interpretación de esta señal se va haciendo más amenazante y negativa, siendo un estímulo que desencadena emociones negativas.

El acúfeno se convierte en el centro de su vida, comienza a hacerse preguntas incómodas (¿Y si no se pasa?, ¿Y si empeora?, ¿Tendré que estar toda la vida así? ¿Será que me pasa algo realmente malo?) que le provocan emociones cada vez más difíciles de controlar.

  • Pensamientos negativos: según la persona serán de un modo u otro, pero lo habitual es que sean catastróficos (Esto es lo peor que me ha pasado, es insoportable) o muy pesimistas, que no tengan respuestas (¿Y si…?) o que sean totalitarios (Nunca se me pasará, siempre voy a estar mal…)
  • Creencias: la personalidad y las experiencias de cada uno tienen mucha importancia, tanto en el posible origen como mantenimiento del acúfeno; determinan en parte cómo se afronta la amenaza y cuáles son las creencias acerca de la misma (Debo intentar controlar el acúfeno, no controlarlo es peligroso, algo malo está sucediendo y no lo encuentran…)

Éstas emociones alimentan el miedo a que empeore la situación, y abandona actividades que antes le gustaban, evita otras actividades “por si acaso”, empieza a utilizar otros sonidos más fuertes para taparlo… Ahora el acúfeno lo ocupa todo, y cada día la ansiedad se hace más fuerte (claro, no desaparece el maldito silbido), su irritabilidad, la tristeza y el desazón, hacen que ya no quiera hacer tantas cosas como antes, además cuesta dormir (¿Cómo dormir con un sonido constante?) y en el trabajo no se puede concentrar como antes, su atención se dispersa con facilidad. Se producen todos los síntomas y la persona se ve incapacitada en todas las áreas de su vida por el acúfeno.

  • Comportamientos disfuncionales: la evitación de actividades por miedo, las conductas de seguridad (poner música en ciertos momentos, llevar siempre cascos…), el abandono de actividades gratificantes o el uso de sustancias perjudiciales para calmar los nervios. Estos comportamientos hacen que la emoción desagradable aumente y todas las consecuencias que hemos descrito anteriormente vayan a peor, de modo que la persona cada vez tendrá más miedo al acúfeno y tendrá la sensación de que toda la culpa es del mismo.

Así es como un acúfeno se convierte en incapacitante y genera consecuencias como trastornos emocionales, insomnio o problemas de deterioro cognitivo (memoria, concentración, toma de decisiones…). No es cuestión de un día, es un proceso lento en el que la persona no se da cuenta de que está entrando, ya que quizás siempre ha lidiado así con sus problemas y dificultades, y éstas desaparecían o las podía soportar, pero el acúfeno es incontrolable y lo considera insoportable, por más que se intenta cambiar, más agotador llega a ser.

  • ¿Dónde interviene el psicólogo?

El psicólogo puede intervenir sobre el propio acúfeno, sobre las consecuencias del mismo o sobre los mecanismos que lo mantienen y provocan los síntomas.

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  1. Una intervención sobre el acúfeno es la Terapia de Reentrenamiento del Acúfeno, basada en el Modelo de Jastreboff. En ésta el objetivo es lograr eliminar el significado negativo de la señal y que la persona llegue a habituarse. La habituación es un proceso muy común en nuestro día a día, nos habituamos a los sonidos de coches, del tic tac del reloj o al sonido de nuestra propia respiración, esto es lo que se procura llevar a cabo mediante ésta terapia.
  2. Para intervenir sobre las consecuencias del acúfeno se suele utilizar la terapia de tipo farmacológico pautada por un psiquiatra. En el caso del psicólogo se puede intervenir sobre la ansiedad o la depresión si está interfiriendo directamente en un tratamiento médico, sin necesidad de tratar el acúfeno. Ésta terapia está dirigida a los síntomas del acúfeno únicamente.
  3. Por último, las intervenciones cognitivas sobre los mecanismos, trabajan con distintas técnicas que se han visto validadas empíricamente para lograr que la persona aprenda a manejar sus procesos cognitivos y estados emocionales. Se procura flexibilizar la forma de afrontamiento ante el estrés y por supuesto ante acúfeno, a detectar cómo los pensamientos provocan cambios emocionales y corporales que influyen en su acúfeno, y finalmente comprender cómo ha llegado a los niveles de interferencia y lograr mejorarlos. Ésta terapia no se dedica exclusivamente al acúfeno, sino al proceso que hemos visto anteriormente, de modo que se logra que la persona pueda utilizar lo aprendido durante la terapia en otras áreas de su vida, aprendiendo al fin y al cabo a regular de una forma adaptativa sus emociones y cogniciones, llevando a cabo un afrontamiento más flexible de distintas situaciones.
  • Recomendaciones.

En primer lugar acudir al médico de cabecera y al especialista para descartar causas orgánicas y asegurarse de que no hay una enfermedad grave. Se ha comprobado que el mejor tratamiento es conjunto entre los distintos profesionales que sean necesarios (según el caso) en conjunto, como el otorrinolaringólogo, fisioterapeuta, psicólogo, psiquiatra, audiólogo y nutricionista.

Aprende alguna de las técnicas de relajación que existen, la que mejor se adapte a ti, puede ser la respiración diafragmática, la meditación, mindfullnes, relajación de Jacobson… hay mucha variedad de técnicas. Es importante lograr manejar las emociones negativas a nivel fisiológico cuando resultan molestas ya que tienen mucho que ver con el empeoramiento del acúfeno y con las dificultades para afrontar el día a día.

Busca información en las asociaciones de personas con acúfenos, ellos podrán ayudarte para que lo comprendas mejor y compartas experiencias con otras personas.

 

Si tienes la sensación de que no puedes sólo y necesitas una guía o tratamiento, contacta conmigo: 

Cinthya González psicóloga (Madrid).

Contacta e infórmate:

Teléfono: 695 81 12 32

Email: cinthyagongar@gmail.com

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Estrés Postraumático,el terror y el dolor que no abandonan.

El concepto del trauma es diferente desde distintas ramas o vertientes, sin embargo una de las más integradoras que he encontrado es la que da Pau Pérez:

“Una experiencia que constituye una amenaza para la integridad física o psicológica de la persona, asociada a viviencias de caos y confusión durante el hecho, fragmentación del recuerdo, absurdidad, horror, ambivalencia o desconcierto. Con un carácter inanerrable, incontable, incomprensible para los demás. Que quiebra una o más de las asunciones básicas del ser humano y muy especialmente las creencias de invulnerabilidad y control de la propia vida o de confianza en otros o en lo predecible del mundo.Que cuestiona los esquemas del yo y del yo frente al mundo.

En esta entrada quiero hacer hincapié en situaciones como la vivida en la masacre de París, el pasado 13 de Noviembre y como es el estrés postraumático en una situación como ésta. Es importante decir que no todo el mundo desarrolla este trastorno, se pueden aplicar diversos criterios para diagnosticarlo, tras 6 meses al menos. Esta será una descripción cercana de algunos síntomas que caracterízan al Trastorno por Estrés Postraumático.

Tal y como digo en la definición de trauma, ocurre un atentado, que amenaza la integridad física de una persona y amenaza todas sus creencias del mundo, de las personas e incluso de su propio yo. El mundo se ha tambaleado y le han hecho sentir un horror más allá de lo que puede explicar, el terror le ha tocado hasta lo más hondo.

bc0b41dc179bcb9cfbae004d64deb03c_LLa sensación de miedo se le ha grabado en el cuerpo, que quizás se encuentre en una tensión constante, alerta, vigilando… quizás un ruido inesperado le haga reaccionar con pánico o tal vez un golpe repentino en la calle le haga reaccionar con un gran susto. No se puede juzgar, no se puede evitar y no se puede borrar, quizás aún no.

Las personas no parecen lo que antes fueron, parece que ya no siente el mismo aprecio por ellos, no logra conectar ¿Cómo conectar? ¿Cómo volver a confiar? No han vivido aquello, no lo comprenden, quizás le juzguen en silencio… no puede compartir un dolor que ni tan siquiera puede expresar. No logra sentir como antes, sus emociones ya no son iguales. Los culpables lo hicieron con intención, eso lo hace peor, se cuestiona, busca una explicación, no hay lógica, y eso es peor… ¿Por qué tantas muertes, por qué allí, no sintieron remordimientos? No se confía en nadie, la humanidad es malvada, no ven nada más, aún no.

Con una pequeña señal ahí está de nuevo, un detalle de la calle o de la tele, un olor, un sonido, pesadillas… se revive igual, pánico, el cuerpo responde y de nuevo se reviven las emociones ¿Cómo olvidar si no se deja de sentir? Se anhela esa no sensación, la distancia, el dejar de sentir puede aliviar. Pero dejar de sentir es difícil… se intenta evitar, evitará lugares, conversaciones, personas, sensaciones, imágenes, olores. Evitar ayuda en ese momento, pero es muy costoso; cuando no evita es peor, surgen esos recuerdos, esas emociones y son tan difíciles de controlar….no se puede controlar, quizás aún no.

A veces se recuerda, y se siente culpa ¿Cómo explicarlo? ¿Se avergüenza de vivir en lugar de otro? Todos dirán que no debe sentirse culpable, es afortunado de vivir y haber logrado escapar. Es humano, casi todos se sienten culpables de omisión en el socorro. No puedes soslayarlo: se
examina, pasa revista a sus recuerdos, esperando encontrarlos todos, y que ninguno se haya enmascarado ni disfrazado; no, no encuentras transgresiones abiertas, es una sensación, no se puede quitar, aún no.

El trabajo, la vida normal, las obligaciones… ¡Cómo ayudan a olvidar, a normalizar, a dejar atrás! A algunos les funciona, a otros no. Lo dejarán a un lado para no pensar más, duele demasiado pensar, sentir, recordar. Lo dejan atrás y miran adelante, al trabajo a la normalidad, a la vida. Ahora es lo que le funciona, lo que le ayuda, no hay otra. ¿Quién quiere dañarse tras tanto daño?

Estos son síntomas de estrés postraumático, no son los únicos, sólo algunos. La actuación psicológica en un primer momento puede prevenir estos síntomas en gran parte, sin embargo habrá personas que desarrollarán sintomatología postraumática y que necesitarán una terapia psicológica e incluso farmacológica. Son heridas hondas que tan solo en un espacio seguro, sin juzgar y sin miedo se podrá tratar, es uno de los tratamientos más complejos, sin embargo, es posible lograr la elaboración de ese trauma con ayuda y sin prisa.

 

 

Acúfenos

Acúfenos y psicología: Adaptarse emocionalmente al cambio

¿Qué son los acúfenos?

Por definición el acúfeno es la percepción de sonido en ausencia de estímulos acústicos externos. Para el paciente, esta situación puede ser intrascendente o puede convertirse en un trastorno invalidante (Luxon, 1993). El origen o etiología del acúfeno no puede conocerse en todos los pacientes, en ocasiones se trata de un síntoma (por ejemplo de tumores benignos en el nervio vestibulococlear) y en otras ocasiones se podrán definir factores causales como traumatismos, presbiacusias, efectos ototóxicos y neurotóxicos de sustancias o factores ambientales. Sin embargo, no es habitual lograr establecer la causa exacta del acúfeno, y por tanto el tratamiento puede ser difícil y largo.

¿Qué implica emocionalmente?

En primer lugar implica un cambio, una situación a la que adaptarse:

Cuando se advierte este nuevo estímulo, en un principio pueden surgir diferentes emociones, por ejemplo, sorpresa ante un nuevo síntoma que no estaba, preocupación o miedo. Estas primeras emociones son habituales y necesarias, ya que cumplen la misión de movilizar a la persona para buscar ayuda, son un motor de búsqueda de solución.

Cuando pasa el tiempo, y dependiendo de la situación  de cada persona, las emociones con respecto a ese nuevo sonido irán variando. Quizás en un momento aparezca miedo (“¿No se irá nunca?”, “¿Irá a más?”, “¿Será por algo que no encuentran?”). Podrá surgir ira o enfado ante la situación (“¿Por qué me pasa a mí?, ¿Por qué no me lo saben quitar?, ¡no lo soporto!”) Estas preguntas, las formula nuestra mente para lograr adaptarse a la nueva situación y buscar todos los puntos de vista, razonar la situación e intentar adaptarse.

Como veis, aparecerán emociones negativas, y sin embargo son muy necesarias para adaptarse al cambio y pensar sobre él. En este momento en que las emociones no son problemáticas, o no existe una sintomatología interfiriente, no será necesaria la intervención psicológica.

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¿Cuándo se complica el proceso?

Existe un momento en el que las emociones pueden ser muy difíciles de contener, algunos ejemplos:

  • Cuando el miedo es incapacitante y lo llamamos ansiedad: la persona evita muchas de las situaciones de la vida cotidiana por miedo a que el acúfeno se intensifique. Surgen síntomas de ansiedad ante los tratamientos médicos, y no se acude a los mismos, o incluso la persona deja de comunicarse y relacionarse con otras personas por miedo a que le recuerden el acúfeno. En ocasiones, pueden aparecer síntomas de ataques de ansiedad, que suelen avisar de que la emoción está al límite.
  • Cuando la ira se convierte en difícil de manejar: se tiene la sensación de estar siempre a la defensiva, de generar un rechazo y de estar excesivamente irritable. 
  • En casos en los que la tristeza toma el control de la vida de la persona, y la llamamos depresión: la persona no logra retomar las actividades con las que antes disfrutaba, o siente que su ánimo está siempre bajo, que no se cuida como antes o que pierde el interés por su vida.
  • Cuando aparece el insomnio, algo muy habitual en estos casos. Surgen dificultades para conciliar el sueño y lograr relajarse.
  • Cuando las ideas muerte o suicidio surgen, y parecen ser muy habituales y elaboradas.

¿Y qué puede hacer un psicólogo?

En muchos casos, la persona con acúfenos podría tener problemas para manejar las emociones, ya previamente al acúfeno, de ahí que pueda complicarse el proceso de adaptación al cambio. En estos casos, la terapia irá dirigida al tratamiento de las dificultades previas (estilos de afrontamiento evitativos, negadores, focalizados en la emoción, personas con estilo rumiativo, personas con rasgos de ansiedad previos o trastornos psicológicos previos…)

En otras ocasiones nos encontraremos con que tan sólo hay que ayudar a la persona a “colocar” las emociones y los hechos, es decir, tendremos que ayudar a la persona en la expresión emocional y darle estrategias de autorregulación (técnicas de relajación, capacidad de cambio de pensamiento, habilidades de expresión, ventilación emocional…), ya que quizás el acúfeno sea el origen de la sintomatología pero no del empeoramiento de la misma.

Cuando la persona acude a consulta, lo habitual será que sea necesario un tratamiento dirigido a explicar como los pensamientos, las emociones y las conductas son responsables de gran parte del malestar y de la sintomatología; tarea difícil ya que se ha de comprender que a pesar de que el problema existe, se puede tener una vida adaptada y con calidad.

En los casos que lleven más tiempo con sintomatología, el tratamiento irá dirigido al  trastorno psicológico que presente la persona, y a las dificultades concretas que se estén teniendo. Será el caso de los trastornos del estado de ánimo, de ansiedad o de insomnio.

Es importante recalcar que en ningún caso el tratamiento psicológico va dirigido a “curar” el acúfeno, sino a enseñar a la persona los mecanismos por los que puede estar generándose mayores dificultades. La psicología tiene un gran papel en el tratamiento de éste problema, siempre que se trabaje junto a otros profesionales como otorrinos, audiólogos y otros profesionales sanitarios implicados.

@To_emotion

Cinthya González: psicóloga sanitaria (Madrid)

Colaboraciones

Fortaleza Mental: Claves para el deportista

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La “fortaleza mental” es según Jim Loehr, la habilidad para desempeñarse de manera consistente en el rango superior de sus talentos y habilidades sin importar cuales sean las circunstancias competitivas. Es uno de los grandes pilares de trabajo en el colectivo de los deportistas, ya que puede entrar en juego cuando el marcador está en contra o se está viendo superado por sus rivales. Es importante también en la lucha para conseguir el objetivo a largo plazo pues está arraigada a la motivación en una relación directa, en la cual cuando la motivación crece, la fortaleza mental hace lo propio.

Para trabajar nuestra “fortaleza mental”, habremos de trabajar con cuatro aspectos clave:

-AUTODETERMINACIÓN: Para fijarnos un objetivo específico (éste debe ser realista, adecuado al momento y a la situación…). Ej. “Tomarme descansos entre puntos, no arriesgar la bola…”.

-CONCENTRACIÓN: Para que nuestra atención se mantenga hacia ese objetivo que nos hemos planteado. Ej. “Si tu atención se desvía por culpa del ruido que hace el público, recuerda cual es tu objetivo más cercano, y sigue trabajando por él”.

-AUTOCONFIANZA: Para conocer y convencerse de sus capacidades para conseguirlo. Ej.”¡Atrévete a jugarte el último tiro a canasta!”.

-RESILIENCIA: Para sobreponerse y dejar atrás las malas actuaciones o resultados. Ej. “Si pierdes el primer set, acepta tus errores y déjalos atrás”.

El mejor escenario posible en donde poder poner en práctica el trabajo con estos cuatro componentes claves de la “fortaleza mental” es el entrenamiento, ya que es el lugar en donde se reproduce el escenario más parecido posible a una competición. En los entrenamientos, podremos observar si hemos desarrollado nuestra “fortaleza mental” si:

– Se practica la actitud mental positiva todo lo posible, cuando surjan los errores.

-Cuando la motivación por entrenar y competir no se vea afectada en la medida de lo posible.

– Cuando se tenga paciencia en los pasos que preceden a conseguir el objetivo.

– Se demuestre concentración en los objetivos generales propuestos, durante el proceso para conseguirlo.

– Cuando no se compare con los otros competidores, si no que se base en su propia actuación anterior para obtener conclusiones.

– Asume los errores y los deja marchar.

La consecuencia directa ideal tras haber desarrollado nuestra “fortaleza mental” sería la consecución del triunfo, pero lo cierto es que no siempre se gana. En los momentos de derrota, ésta impide que caigamos y a la vez, ayuda a que consigamos el objetivo máximo que nos habíamos propuesto.

Escrito por Carlos Peral

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Fuente de la foto: Freepiks

En consulta

PsyMate, el objetivo: salud mental y autonomía.

Os presento una aplicación muy interesante a nivel profesional y personal. Se trata de PsyMate, una aplicación (APP) elaborada y difundida por la Universidad de Maastricht para los pacientes de salud mental, disponible para Android.

No os parecerá inicialmente una idea nueva, lo cierto es que se asemeja a un autorregistro cognitivo-conductual virtual, pero la idea no queda ahí.

¿Cómo funciona?

El profesional escoge las variables sobre las que el paciente tendrá que contestar según su sintomatología, y a continuación, se establece el número de veces al día en que la aplicación generará un aviso aleatorio. Cuando este aviso suena, el paciente debe responder según una escala a las emociones, contexto y sensaciones que se hayan determinado.

Pongamos un ejemplo:

Jesús lleva dos años con antidepresivos diarios y le gustaría dejar de tomarlos de vez en cuando, pero ¿Cómo hacerlo? Acude al psiquiatra de la Sanidad Pública, pero no existe la posibilidad de tener sesiones semanales para poder adaptar la medicación a la perfección, ni es posible llevar a cabo una terapia psicológica continuada…¿Qué puede aportar esta aplicación? 

Cuando acude al psiquiatra, éste puede definir que durante una semana al mes, Jesús registre el nivel en que siente: estrés, ánimo bajo, insomnio, menos apetito, contexto estresante, actividades agradables; al menos 3 veces por día. De este modo durante los 3 primeros meses Jesús lleva a cabo su propio registro con sus propios objetivos: lograr ser autónomo con sus emociones y manejar su tratamiento. Cuando acude a la consulta, el psiquiatra sólo tiene que mirar el gráfico y ayudar a Jesús a buscar puntos importantes en común con su ánimo y su vida diaria. Le propone los cambios que podría ir realizando con la medicación, poco a poco, y Jesús de un modo intuitivo y según éste registro, aprende a detectar momentos de necesidad farmacológica, y momentos en los que no parece necesaria a lo largo de un año normal. 

Como se puede ver, esta intuitiva aplicación usa los conceptos básicos que desde la psicología sabemos que funcionan:

  • Ayuda al paciente de un periodo en que su foco de atención es su propio comportamiento y sus emociones.
  • Aprovecha la motivación personal del paciente para lograr sus propios objetivos.
  • Se trata de atender las emociones, comprenderlas y decidir si son más o menos intensas que en otras ocasiones, y buscar un punto en común con su propio contexto.
  • Utiliza los conocimientos categóricos y dimensionales, aplicándolos en un modelo de caso único.
  • Es un método sencillo y muy eficiente que no interfiere en la vida diaria del paciente,

Desde mi opinión y a falta de haberla utilizado, me da la sensación de que puede ser muy útil y puede evitar muchas sesiones innecesarias de búsqueda de información en incómodos autorregistros poco útiles. Yo, al menos, intuyo que no tardaré mucho en auto-aplicarmela y más adelante utilizarla con pacientes concretos que puedan beneficiarse.

Si os interesa conocer algo más de ésta aplicación, aquí os dejo el link: http://www.psymate.eu/

150 palabras

PSICOLOGÍA EN 150 PALABRAS: ¿Por qué expresar lo que siento?

La expresión emocional llega tras un proceso, por el que la persona ha logrado identificar sus emociones e integrarlas en su experiencia. Expresar lo que sientes te ayuda a darte cuenta de que sientes.

Por otra parte, las emociones se sienten, se piensan y se actúan, por lo que la expresión puede ayudar a completar el proceso emocional en la situación, usando esa “energía”.

En ocasiones, expresar las emociones puede no solucionar el problema, sin embargo, si se hace del modo adecuado, puede prevenir futuros problemas más graves en la propia persona.

No siempre somos capaces de expresar nuestras emociones, es normal que aparezcan miedos y anticipaciones. Cuando estás “a punto de explotar” puedes preguntarte “si la relación siempre ha sido así, ¿Qué ha cambiado en esta ocasión para que yo vaya a explotar?

La clave puede estar en la acumulación de emociones negativas y su escasa expresión a la otra persona.

Inteligencia emocional

S.O.S exámenes en la Universidad

Si el anuncio de “la vuelta al cole” es el himno del fin de las vacaciones para los niños, el día 1 de Septiembre debería ser el día Mundial del pánico universitario. Contemos el hipotético caso de Daniel, estudiante de 1º en… ¿Psicología?

De pronto (de verdad, de repente, sin avisar ni nada) aparece Septiembre, y con él, los “Me quedan sólo 10 días… tengo que ponerme más” “Bueeno, puedo dejarme Psicobiología para el año que viene…”, “Uf… no he tocado ésta, pero yo creo que en dos días me da tiempo” “Primero organizo y mañana empiezo a estudiar”. En este punto, Daniel siente un ligero estrés, que le proporciona el empujón necesario para que ese día se lo pase entero entre montañas de papeles, organizando, quitando, subrayando, buscando, preguntando a compañeros el nombre del profesor y que entra… Bien, con éste estrés, al que llamaremos EUSTRÉS, Daniel logra estar atento, tiene energía, se siente algo más concentrado, incluso tiene cierto entusiasmo por aprobar y lograr sacar los exámenes que se propone, se siente creativo y se le ocurre hacer un planing para sacar todo. Daniel, en este punto considera que tiene suficientes recursos como para afrontar la demanda que tiene delante por lo que está casi entusiasmado con su reto.

Llega el segundo día, y con él, el odiado momento de sentarse en silencio y… estudiar, simple y llanamente, comprender y memorizar. En este punto Daniel continúa con entusiasmo, pero pasa la mañana, y su planing no se ve cumplido, va más lento de lo que debería. Continúa y el día no parece “cundir” como debería, se nota más nervioso, le cuesta concentrarse, de pronto se ve a sí mismo sin beca para el año siguiente, sin dinero para pagar y por tanto no siendo psicólogo nunca en su vida… “¡Dios, no voy a sacar nada este año, no estoy estudiando nada!” “Voy a suspender todo seguro”. En este punto Daniel tiene estrés, pero a éste se le llama DISTRÉS, es decir, una energía que no le permite concentrarse, está demasiado nervioso, no logra pensar con claridad y los pensamientos e imágenes negativas le llenan la cabeza. Daniel, en este momento, piensa que ni tiene, ni tendrá los recursos suficientes como para afrontar la demanda, de pronto, los exámenes son una gran amenaza.

El caso hipotético de Daniel no es tan raro, es el caso de muchos alumnos estos días y me ayuda a poner en palabras fáciles la sintomatología del estrés en una situación como son los exámenes. Como hemos visto, el estrés puede aparecer de dos modos, como eutrés (o estrés bueno) que ayuda a pensar en una demanda como un reto para el que podemos llegar a tener los recursos de afrontamiento, o como distrés (o estrés malo), por el que pensamos en la demanda como una amenaza para la que no estamos preparados. Es este segundo caso el problemático a la hora de enfrentar un periodo tan difícil y largo como es el de los exámenes.

¿Cual es el problema? ¿La dificultad de los exámenes, que están muy pegados o muy separados, el profesor, la materia? La verdad es que todo esto son variables que tendremos en cuenta, pero lo realmente importante en este momento es la interpretación que hacemos de la situación. Cuando los pensamientos negativos aparecen y preponderan en la mente, incluso la pregunta más fácil puede parecer un galimatías, y los nervios pueden impedir el estudio. Cuando este distrés permanece y se intensifica, es cuando se le denomina “Ansiedad ante los exámenes”, es decir, cuando sistemáticamente la persona (por muy preparada que esté) tiene una sintomatología ansiosa como taquicardias, dificultades para respirar, para dormir, temblores, náuseas, sensación de ahogo o mareo, miedo intenso al intentar afrontar el examen y por tanto, la ansiedad interfiere seriamente en el propósito de hacer el examen. 

¿Se puede evitar llegar a ese punto? En algunos casos puede que necesiten ayuda de un psicólogo, pero en otros casos, es posible adaptarse al ritmo de estos macabros periodos de exámenes:

  • Es evidente, pero hay que preparar todo el contenido y empezar a planificar con tiempo los exámenes, ayuda mucho, tanto objetiva como subjetivamente.
  • Si vas bien preparado, y aparecen pensamientos negativos, préstales atención un momento pero busca razones en contra de ellos, por ejemplo “no voy a lograr aprobar esto nunca” –> “De momento me cuesta, pero tampoco es que nunca en la vida vaya a aprobar la asignatura, en algún momento me la sacaré”. Busca razones para apoyar el pensamiento más realista y positivo, aquél que no te hace ponerte más nervioso y que te ayuda a estar centrado.
  • Tómate tiempo para descansar, es normal que si has dormido 2 horas, no logres concentrarte al día siguiente. Parece más que improbable estar al 100% de capacidad el 100% del tiempo, ponte metas realistas y con pequeños objetivos entre medias.
  • Procura no pensar en términos de todo o nada, los extremos no ayudan, a veces habrá partes que cuesten más y otras menos, las asignaturas tienen partes y no saber una no implica suspender todo.
  • Mantente en el presente, si de pronto te encuentras pensando en lo que deberías haber hecho o en lo mal que irá todo, para y haz una respiración larga y profunda; mantén tu mente en el momento presente, al fin y al cabo es la que tiene que estudiar.
  • No dejes imprevistos para el día del examen, escribe unas frases que te animen y léelas de vez en cuando, date mensajes positivos y ves con tiempo.

Cada persona tendrá un estilo de afrontamiento distinto para el estrés, y por ello unos tenderán a regular la emoción de ansiedad, otros se dedicarán a estar muchas más horas frente a los apuntes, otros buscarán apoyo social… Aprende de lo que te ayuda en tu caso, y continúa potenciándolo si ha sido positivo; atender a vuestros nervios y apreciarlos, porque son ellos los que os ayudan a despertaros a las 5 de la mañana para estudiar, aprovecharlos y ser justos con vuestro esfuerzo, que los pensamientos negativos no os paren el ritmo.

….Y que la fuerza os acompañe (y un poco de suerte)…

150 palabras

PSICOLOGÍA EN 150 PALABRAS: ¿Qué significa resiliencia?

La resiliencia es un concepto que se ha investigado muy a fondo en los últimos años, veremos aquellos puntos en los que parece haber acuerdo.

La resiliencia es una característica que poseen las personas para poner en marcha mecanismos adaptativos ante episodios vitales complejos por los que pasa en la infancia o adolescencia (accidentes, fallecimientos, sucesos negativos…) y lograr llevar una vida normal de adulto.

¿Yo soy resiliente? Según algunos artículos, la resiliencia sería más habitual en los humanos de lo que parece, funcionando cuando lo hace el “grupo” que rodea a la persona, por lo que si todo falla es posible que no se desarrolle la resiliencia, con todo aquello que implicaría: competencia intelectual, habilidades de autorregulación, autocuidados positivos, motivación intrínseca para el éxito, autoeficacia, etc.

Capacidades como la resiliencia se presentan como muy interesantes tanto para investigar como para entrenar en la prevención de ciertos problemas psicológicos.