Inteligencia emocional

Atiende a tus sensaciones y comprende tus emociones

¿Nunca te has parado a escuchar a tu cuerpo?

A veces te grita fuerte que está cansado, que es momento de parar y descansar. Y le haces callar.

Otras veces está con mucha energía, ¿Más de la que esperarías en este momento? Pues le permites seguir.

Día a día las personas están como con un piloto automático, desechando las sensaciones corporales que no sirven y posponiendo para cuando tienen tiempo…

“¿Hambre ahora? No me da tiempo de comer así que…luego atraco la nevera”

“¿Cansancio por el día? No, mejor luego caigo en el sofá malhumorado y agotado y ya está solucionado hasta mañana”

“Uy, ¿puede que me duela la cabeza? Me va fatal, mejor esta noche no duermo bien y solucionado”

Parece que no nos planteemos este tipo de soluciones en el día a día de manera consciente, pero a veces son las que escogemos.

Si escuchamos al cuerpo de vez en cuando, estaremos conectando con una parte consciente de nosotros, que puede ser buen consejero de vida, de calidad de vida.

“Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender” Jiddu Krishnamurti

150 palabras

PSICOLOGÍA EN 150 PALABRAS: Marcador somático

Si, esta palabreja define el proceso por el que las personas nos valemos de las emociones para hacer juicios o tomar decisiones rápidamente. Cada persona, tras años de experiencias, llega a aprender que algunas sensaciones corporales, van asociadas a unos estímulos y por lo tanto se crea una especie de diccionario sensación-situación que aprende, y al cual acude a veces para juzgar rápidamente o actuar. Hay ciertas sensaciones que asociamos a una emoción y a una situación o persona, y  que nos empuja a actuar igual o distinto según la experiencia.

Por ejemplo, cuando te presentan a alguien, y dice o hace algo que te recuerda a otra persona que te hizo daño, tu posible reacción será “Uy, este no me hace mucha gracia” o quizás cuando por un gesto, alguien que no conoces te llama la atención y te gusta, sólo porque te recuerda una emoción agradable.