LOS 5 PASOS PARA REGULAR MEJOR TUS EMOCIONES

emociones

¿Sabías que en un solo día puedes llegar a sentir más de un centenar de emociones?

Leer nuestras emociones y aprender a gestionarlas adecuadamente es fundamental para poder cuidarnos y adquirir estrategias de afrontamiento saludables. Todas y cada una de ellas aparecen para cumplir una función; informarnos sobre cómo nos afectan las cosas que vivimos o nos imaginamos, y cuáles son, por tanto, nuestras necesidades frente a ellas.

Podríamos decir que su objetivo es similar al de un cartero; entregarnos un sobrecito con un mensaje importante para nosotrxs. Por ejemplo, si hablamos de la emoción del MIEDO, su función consiste en protegernos de algo potencialmente peligroso o dañino. Por tanto, en su sobrecito habrá un mensaje similar a: “Ten cuidado porque esta situación/persona puede suponer un peligro y hemos de huir, enfrentarnos o bloquearnos frente a ella”.

Como ves, aunque todos sus mensajes son necesarios, no siempre son mensajes agradables.  De hecho, hay ocasiones en las que escuchar a la tristeza implica experimentar un grado de malestar que no nos vemos capaces de enfrentar, o que creemos que “pudiéndolo evitar”… Por ello, hay veces que tratamos de “evitar sentir”, mediante estrategias como hacer mil cosas durante el día para no pensar, bebiendo alcohol, aislándonos para que no nos pregunten, diciéndonos a nosotrxs mismxs que “no es para tanto”, o simplemente, llevando estas emociones a la esquina más escondida de nuestra mente.

Así, éstas herramientas a corto plazo pueden aliviarnos, sin embargo, a largo plazo “hacer oídos sordos” promoverá que la intensidad y la frecuencia de estas emociones aumenten. Incluso puede hacer que éstas se expresen a través de otras vías como dolores de cabeza, presión en el pecho, dolor de estómago o incluso promoviendo la aparición de enfermedades en nuestro organismo.

Finalmente, seguro que a ti también te gustaría saber por qué estás sintiendo lo que sientes, dejar de luchar contigo mismx, aprender a afrontar las situaciones adecuadamente; cuidándote a ti e identificando y atendiendo tus necesidades y las de tus seres queridos, o ser consciente de si necesitas más ayuda a tiempo.

¿Cómo? Pues a través de 5 pasos clave:

  • 1. Atender nuestras emociones
  • 2. Identifica y etiquetar la emoción
  • 3. Comprender y aceptar la emoción
  • 4. Analizar la emoción
  • 5.Regular la emoción

1. PRESTAR ATENCIÓN

Consiste en parar y poner el foco en ¿“cómo me estoy sintiendo”? Para ayudarte, puedes formularte estas preguntas mientras llevas a cabo una profunda respiración:

  • ¿Qué noto, cómo me encuentro?
  • ¿Qué información me está dando mi cuerpo?

Si identificas alguna señal no se trata de “ojos que no ven corazón que no siente”, sino de acercarnos y fijarnos en esta sensación.

2. IDENTIFICAR Y ETIQUETAR LA EMOCIÓN

Utilizamos etiquetas generales para nombrar nuestras emociones. Si digo “estoy triste”, cuando en realidad “estoy decepcionada” o “insegura”, estoy perdiéndome mucha parte del mensaje de mis emociones. Para encontrar una etiqueta adecuada puedes utilizar una pequeña ayuda:

aprende a gestionar emociones, con los 5 pasos de regulación emocional

3. ACEPTACIÓN EMOCIONAL

Este paso consiste en sentir plenamente la emoción sabiendo que será algo transitorio y que acabará digiriéndose.

  • Todos tenemos el mismo repertorio emocional
  • No controlamos nuestras emociones.

Por ello, ninguna emoción es condenable o enjuiciable. Lo que puede llegar a serlo es, únicamente, una gestión dañina.

4. COMPRENDER LA EMOCIÓN

Para hacer este paso es necesario contextualizar la emoción, es decir, conocernos a nosotras mismas con esta emoción. No se trata de justificar cualquier acción en base a lo que nos esté pasando, sino de ver que quizá “la irritabilidad en un momento en el que nos sentimos inseguras, aparecen en mí”.

Para ello puedes preguntarte:

  • ¿Qué estoy viviendo ahora mismo?
  • ¿Cuándo y cómo he experimentado esta emoción en el pasado?
  • ¿Qué me suelen decir otros cuando vivo una situación similar? ¿Cómo identifican que me pongo nerviosa? No justifica quizá perder las formas, gritar o hacer daño a otro, simplemente se trata de –comprender–.

5. REGULAR LA EMOCIÓN.

Tras realizar los pasos anteriores es momento de preguntarte ¿qué forma de regulación se adapta mejor a mi emoción y situación?

Tenemos varias opciones:

  • Expresar a solas: escribiendo o hablando en voz alta, por ejemplo.
  • Expresarlo a otra persona: teniendo cómo vamos a transmitir la emoción y su significado, y a quién.
  • Plan de acción: escribiendo todos los posibles escenarios que te estás imaginando y reflejando; ¿cuál crees que sería la cual sería la mejor forma de actuar en cada uno de ellos? 
  • Plan de pensamiento:
  1. ¿Tengo suficiente información para sostener este pensamiento?
  2. Pensar de esta forma, ¿qué perjuicios y beneficios me trae?
  3. ¿Cuál es la forma de pensar que mejor me hace sentir sin caer en el autoengaño? 

Y, simplemente, continuar:

La distracción y movilización de tu  atención a otros estímulos, puede ayudarte a cambiar el foco; dar un paseo, cocinar, hacer la compra… Esto no quiere decir que le demos la espalda a la emoción; sino ya la hemos atendido; visto, identificado, aceptado y analizado y ahora, podemos avanzar. Deja que esta emoción permanezca y, si es posible, puedes realizar actividades que te resulten placenteras.

Si después de esta la lectura te gustaría iniciar un proceso de terapia u obtener más información para abordar este taller de forma más amplia e individualizada, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.

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