En Aure Psicología estamos especializadas en el tratamiento psicológico de la misofonía desde 2018 de forma presencial en Madrid Chamberí y de forma online. Por eso, en este post quiero hacer un resumen de todo lo que he aprendido a lo largo de estos años, tanto gracias a vosotros y vosotras —las personas con misofonía que habéis pasado por consulta— como a la todavía escasa investigación científica que existe sobre este problema.
El objetivo de este artículo es clarificar información sobre la misofonía, tanto para quienes la padecéis como para vuestras personas de apoyo, que muchas veces también sufren la incomprensión y la falta de respuestas.
¿Qué es la misofonía?
El término misofonía significa literalmente “odio a los sonidos”. Se utilizó por primera vez en la literatura científica en el año 2002, por lo que hablamos de un campo relativamente reciente, con poca investigación acumulada.
La misofonía se definió como “una reacción anormalmente fuerte que ocurre ante un sonido con un patrón específico y/o significado para un individuo” (P. J. Jastreboff & Jastreboff, 2014).
La buena noticia es que en los últimos dos años se ha publicado el doble de artículos científicos que en los veinte años anteriores, lo que indica un claro aumento del interés y del conocimiento sobre la misofonía.
Si tienes misofonía, probablemente sabes de qué hablo: dificultad extrema para tolerar ciertos sonidos, especialmente sonidos humanos como la masticación, tragar, respirar, sonidos con la lengua (/t/, /s/, /ch/), sorber, golpecitos repetitivos, ruidos de vecinos, coches, ladridos… entre otros.
Misofonía y misocinesia
En algunos casos, la misofonía va acompañada de misocinesia, que es una reacción de rechazo intensa ante determinados movimientos visuales.
Por ejemplo, a una persona puede molestarle el sonido de la respiración y, con el tiempo, reaccionar de la misma forma solo con ver el movimiento del pecho o la nariz al respirar.
En este post, cuando hable de estímulos desencadenantes, me referiré tanto a sonidos como a visiones.
Características de la misofonía
Como ocurre con muchas alteraciones psicológicas, la misofonía se sitúa en un continuo: desde formas leves hasta casos graves que interfieren de forma importante en la vida de la persona. Todas las personas podemos sentir rechazo ante ciertos sonidos (como el chirrido de uñas o ruidos repetitivos), pero en la misofonía clínica este rechazo afecta de manera significativa al bienestar, las relaciones y la calidad de vida.
En Aure Psicología realizamos una evaluación clínica exhaustiva, mediante entrevista y cuestionarios específicos, para valorar el grado de afectación antes y después del tratamiento.
Criterios habituales en la misofonía clínica
En nuestra experiencia, solemos encontrar los siguientes elementos:
- Anticipación y miedo al estímulo: La persona no solo reacciona al sonido o visión, sino que anticipa con ansiedad las situaciones donde puede aparecer. Esto influye en decisiones vitales, como aceptar un trabajo, iniciar una relación o acudir a eventos sociales.
- Estímulo condicionado: El estímulo desencadenante es un estímulo aprendido. Un sonido neutro se asocia a sensaciones negativas intensas, provocando respuestas automáticas de ira, asco o ansiedad.
- Respuesta física inmediata: Un estímulo breve (a veces solo 15 segundos) provoca una respuesta física refleja: no es algo pensado, es automático, similar a una fobia.
- Desregulación emocional: Aparecen emociones intensas de ira, asco o agresividad, reconocidas por la propia persona como desproporcionadas. Se han medido respuestas fisiológicas como tensión muscular, sudoración, cambios cardíacos, dificultad respiratoria e hiperactivación de áreas cerebrales emocionales.
- Evitación y huida: Se desarrollan conductas de evitación: no comer con otras personas, evitar transporte público, usar tapones, romper relaciones o evitar mirar.
- Afectación emocional y vital: En los casos clínicos, la misofonía suele ir acompañada de ansiedad, depresión, culpa, aislamiento e incomprensión, con un impacto profundo en la vida cotidiana.
Por supuesto en cada persona las vivencias son únicas y exclusivas pero normalmente en los casos que atendemos se suelen cumplir éstos criterios, aunque en cada persona con unas características y una historia.

¿Por qué aparece la misofonía?
Aunque el rechazo a ciertos sonidos es común, en la misofonía se han observado características específicas en las investigaciones:
- Hiperactivación de la corteza auditiva y la amígdala izquierda ante sonidos misofónicos, algo muy específico de este trastorno.
- Mayor prevalencia en personas con rasgos obsesivos y en el espectro autista.
- Un proceso claro de condicionamiento y refuerzo, mantenido por la evitación y el escape.
Aún no sabemos exactamente por qué algunas personas desarrollan misofonía de forma más grave, pero sí conocemos los mecanismos psicológicos y neuropsicológicos que la mantienen y la empeoran.
evolución de la misofonía
La misofonía suele comenzar en la infancia o adolescencia, con una media alrededor de los 13 años.
Muchas personas no buscan ayuda durante años, porque no hay pérdida auditiva ni signos físicos evidentes, y el problema se etiqueta como “manías” o “exageraciones”. Esto genera culpa, incomprensión y aislamiento, y lleva a estrategias de evitación que, a largo plazo, empeoran el problema.
Cuando las personas llegan a consulta, suele ser alrededor de los 35 años, tras años de sufrimiento, conflictos de pareja, ansiedad intensa o sensación de “me pasa algo y no sé qué es”. Sin tratamiento:
- 58 % de las personas con misofonía empeoran
- 25 % de las personas se mantienen estables
- Solo el 17 % remite espontáneamente con el tiempo
Con tratamiento psicológico especializado en misofonía, nuestra experiencia clínica muestra que cerca del 90 % de los pacientes mejoran, tanto en la intensidad de la misofonía como en su sensación de control y calidad de vida.
¿Qué empeora la misofonía?
La misofonía también tiene épocas, algunas mejores y otras peores, y puede verse afectada por varios factores y situaciones como:
- Estrés vital y cambios emocionales
- Evitación constante
- Falta de comprensión del entorno
- Represión emocional
- Mayor implicación negativa emocional (familiares y pareja)
- Situaciones nuevas vividas con miedo
La evitación genera sensibilización, generalización de estímulos y pérdida progresiva de libertad.
Tratamiento psicológico de la misofonía
El objetivo del tratamiento no es eliminar la misofonía, sino reducir el malestar y normalizar la respuesta, para que deje de ser incapacitante.
Trabajamos desde un modelo integrador, especializado en misofonía y adaptado a cada persona:
- Psicoeducación: comprensión profunda de la misofonía.
- Terapia cognitivo-conductual: afrontamiento, exposición gradual, trabajo con pensamientos y evitación.
- Psicoterapia breve: comprensión narrativa, función emocional y relacional de la misofonía.
- Terapias de tercera generación: aceptación, compasión y tolerancia al malestar.
- EMDR, cuando hay trauma asociado.
- En algunos casos, abordaje farmacológico coordinado.
No existe un tratamiento universal, pero sí tratamientos eficaces cuando se individualizan.
Desde nuestra experiencia clínica, este enfoque integral es el que mejores resultados ofrece, porque trata la misofonía, a la persona y su historia de vida.
Si quieres más información o quieres comenzar tratamiento psicológico especializado en misofonía, no dudes en contactarnos y comenzaremos el proceso hacia tu mejora.
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Si quieres más información o comenzar un tratamiento psicológico especializado en misofonía, puedes contactarnos sin compromiso.
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Cinthya González García. Directora y Psicológa especializada en Misofonía de Aure Psicología.